El hombre acusado de comprar los fusiles de asalto que su amigo de mucho tiempo utilizó para perpetrar la matanza en San Bernardino representa un peligro para la comunidad y permanecerá detenido por un cargo relacionado con terrorismo, determinó el lunes un juez.
Enrique Márquez, de 24 años, compareció ante el magistrado federal David Bristow en una corte federal en Riverside, a unos 16 kilómetros de donde Syed Farook y su esposa, Tashfeen Malik, efectuaron el ataque a tiros.
Young Kim, el defensor de oficio designado por la corte para Márquez, había solicitado al juez que concediera la libertad bajo fianza al acusado porque este conversó voluntariamente con el FBI durante un período de 10 días en el que estuvo libre para retirarse del lugar en el momento que lo deseara.
Kim dijo que el cargo de terrorismo deriva de los supuestos planes de Márquez y Farook para atacar una universidad y una autopista muy transitada en 2011 y 2012, aun cuando nunca se concretaron.
"Esos ataques jamás ocurrieron", declaró Kim. "Ese cargo de terrorismo es totalmente ajeno a los acontecimientos del 2 de diciembre en San Bernardino".
El juez no estuvo de acuerdo. "El acusado se confabuló activamente con el hoy difunto señor Farook para participar en un acto terrorista en esta nación", afirmó Bristow, quien agregó que Márquez obtuvo dos armas de fuego mediante pretensiones falsas así como pólvora sin humo que Farook utilizó para fabricar artefactos explosivos caseros. "Sigue representando ese peligro para la comunidad", aseguró el juez.
El fiscal federal adjunto Chris Grigg dijo que Márquez no hizo nada para impedir que Farook perpetrara el ataque en San Bernardino, incluido el solicitarle la devolución de las armas. No hay pruebas de que Márquez participó en la matanza del 2 de diciembre, pero "no obstante la confabulación fue real, el dotar de armas al señor Farook sucedió, e igualmente sucedió el ataque a tiros en San Bernardino", declaró Grigg.
"Ningún monto de fianza puede proteger a la comunidad", agregó.
El juez estuvo de acuerdo en que Márquez representa una amenaza, pero determinó que no hay peligro de que intente escapar porque ha vivido toda su vida en el sur de California, no tiene antecedentes penales y su familia está dispuesta a dejar su casa como aval por 100 mil dólares para la fianza.
Kim declinó hacer declaraciones al término de la audiencia.
La madre y el hermano de Márquez ingresaron en la corte casi al final de la sesión. Miraron en silencio desde la primera fila y tampoco hicieron declaraciones a la prensa posteriormente.
Antes, Márquez, de cuerpo robusto, ingresó en la sala con los tobillos y manos esposadas, vestido con un mono blanco. Podría pasar hasta 35 años en la cárcel si es declarado culpable de todos los cargos.
