Una nueva jornada de protestas dejó al menos una persona muerta y más de 30 heridos en las inmediaciones de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), luego de ser tomada por los estudiantes la mañana de este lunes.
Los estudiantes que han liderado las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega, desde el pasado 18 de abril en el país centroamericano, se encuentran atrincherados en cuatro universidades estatales y han sido víctimas de constantes ataques de grupos paramilitares afines al gobierno y de la policía nacional.
Una comisión de Amnistía Internacional que se encontraba en la universidad como parte de un reporte que presentarán este martes, documentó la represión en vivo por medio de Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.
“La violencia contra estudiantes ha ido en aumento desde el 18 de abril, cuando iniciaron las protestas en contra de reformas a la seguridad social. Desde entonces, Amnistía Internacional ha realizado una investigación profunda en Nicaragua para verificar los reportes de violaciones de derechos humanos” manifestó la organización por medio de un comunicado.

La represión policial escaló al atacar el centro comercial Metrocentro, cercano a la universidad, así como una estación de gasolina que sirvió de refugio para estudiantes y ciudadanos que mantenían la protesta. Un equipo periodístico del diario La Prensa y la agencia de noticias EFE, denunciaron ser agredidos y retenidos por varios minutos por agentes policiales mientras daban cobertura al enfrentamiento. Así mismo, las instalaciones de la oficialista Radio Ya sufrió la quema parcial de sus instalaciones.
El presidente Daniel Ortega y Rosario Murillo, su esposa vicepresidenta y vocera del gobierno, han criminalizado las protestas acusándoles de causar caos y anarquía en el país. Aseguraron que han sido las fuerzas del orden las víctimas en el conflicto.
“La policía, ha sido víctima de esta campaña, la policía tiene órdenes de no disparar y la prueba es que cuando se atacó el cuartel de Masaya donde estaba la policía protegiéndose en el cuartel, durante ese ataque la policía no disparó y resistió varias horas y no disparó” afirmó Ortega.
Socorro Jirón, habitante de Masaya, quien ha vivido de cerca los enfrentamientos durante semanas le contradice: “la policía les estaba disparando, los muchachos no tenían nada más que piedras para defenderse y el hospital que debe dar asistencia pública estaba cerrado, no querían atenderlos”.
“Yo le puedo decir al presidente que un policía me disparó” enfatiza Dennis González, un joven de 26 años, quien recibió un disparo en su cabeza el pasado 21 de abril. Asegura regresaba en taxi de su trabajo cuando pasó por un retén policial cercano a las protestas y un oficial le disparó sin mediar palabras.
Para este miércoles el movimiento Madres de Abril convocó a una marcha nacional para exigir justicia por las muertes que ascienden a 87 personas, en su mayoría estudiantes universitarios y más de 800 heridos. El gobierno por su parte convocó a una contramarcha, según sus dirigentes, en “defensa de la revolución”.
