Al menos 54 menores indígenas han muerto en lo que va de 2018 por un brote de sarampión en una recóndita zona del este de Venezuela, denunció este jueves 5 de abril una ONG de derechos humanos.
“Las muertes más recientes fueron de seis niños, pero desde enero a la fecha suman unas 54”, dijo a la AFP José Naveda, periodista y miembro de la organización no gubernamental Kapé Kapé, que ha visitado a las comunidades afectadas. Las víctimas tienen entre 2 y 14 años y son miembros de la etnia warao, agregó.
El presidente de Kapé Kapé, Armando Obdola, señaló a la AFP que ha recibido reportes de otra veintena de fallecimientos, que no han podido ser confirmados porque son áreas de difícil acceso.
Los asentamientos están en el estado Delta Amacuro, en las márgenes del río Orinoco –uno de los más extensos de Sudamérica– a unas ocho horas en lancha de la capital Tucupita, en una región a la que solo se accede por vía fluvial o helicóptero.
“Son poblaciones que están a la deriva, casi que esperando la muerte”, sostuvo Naveda, explicando que los nativos “están aislados por la falta de combustible”.
Según la ONG, la propagación comenzó a principios de enero. “Estamos llamando a declarar una alerta sanitaria”, dijo Obdola.
El sarampión, enfermedad viral altamente contagiosa y que afecta en particular a los niños, se puede prevenir con vacunas, pero el país petrolero afronta una escasez de medicamentos cercana al 90%, según la privada Federación Farmacéutica.
El gobierno del presidente Nicolás Maduro sostiene que las sanciones impuestas por Estados Unidos dificultan la importación de medicinas y alimentos.
