El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió este martes a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, la ayuda estadounidense en la investigación sobre el golpe de Estado abortado en Turquía, pero también le pidió que respete el derecho, según la Casa Blanca.
Durante una conversación telefónica, Obama insistió en la necesidad de realizar las investigaciones sobre los autores de esa tentativa golpista fallida, pero con métodos que "fortalezcan la confianza del pueblo en las instituciones democráticas y el estado de derecho".
Turquía reclama a Estados Unidos la extradición del predicador musulmán en el exilio, Fethullah Güllen, acusado por Ankara de haber impulsado el fallido golpe de Estado.
Washington advirtió a Ankara en repetidas ocasiones por el tema de las libertades públicas.
Frente a las purgas llevadas a cabo desde el golpe fallido, en el ejército, la policía y la magistratura, Estados Unidos ha sido más insistente.
Obama reconoció por otra parte "la determinación del pueblo turco frente a esta acción violenta así como su compromiso con la democracia".
Por su parte, Fethullah Güllen instó el martes a Estados Unidos, donde vive desde 1999, a rechazar los intentos de Turquía para pedir su extradición.
"El presidente turco Recep Tayyip Erdogan hoy, una vez más, demostró que llegará a lo que sea necesario para solidificar su poder y perseguir a sus críticos", dijo en un comunicado.
"Insto al gobierno de Estados Unidos a rechazar cualquier intento de abuso del proceso de extradición para llevar a cabo vendettas políticas", afirmó.
Güllen, quien se autoimpuso un exilio en Estados Unidos desde 1999, niega haber estado involucrado en el intento de golpe de hace cuatro días contra Erdogan. "Es ridículo, irresponsable y falso sugerir que tuve que ver con el horrorífico y fallido golpe", insistió.
La Casa Blanca señaló que el presidente Obama discutió la solicitud de extradición en un diálogo telefónico con Erdogan.
El vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que los documentos eran revisados a la luz de un tratado de extradición de hace tres décadas entre ambos países, aunque subrayó que Güllen tiene ciertos derechos por ley.
