Los obispos chilenos afirmaron este jueves 10 de mayo que acudirán con “humildad” al llamado del papa Francisco a una reunión en El Vaticano y dispuestos a colaborar en la planificación de medidas que reparen el escándalo desatado por casos de pederastia.
La cita de la próxima semana, en la que participarán 31 de los 32 obispos chilenos, es determinante para el clero local, ya que podría incluir la remoción de varios jerarcas, en un claro mensaje de intolerancia por parte del papa Francisco a los abusos sexuales.
“A pocos días de reunirnos con él, reiteramos nuestra unión con el papa Francisco en el dolor y vergüenza expresados frente a los delitos cometidos en contra de menores y adultos en ambientes eclesiales”, dice un comunicado de la Conferencia Episcopal.
"Con humildad y esperanza acudimos al llamado del sucesor de Pedro", agrega la declaración, titulada con la "esperanza de una fecunda renovación".
Los religiosos llegarán a El Vaticano cumpliendo un llamado del pontífice en una carta en la que reconoció haber "incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada", sobre las denuncias de encubrimiento de abuso sexual contra el obispo de la localidad de Osorno, Juan Barros, que medios locales afirman ya estaría en Europa.
Barros es sindicado como uno de los encubridores de los abusos sexuales del influyente sacerdote Fernando Karadima, condenado en 2011 por el Vaticano a una vida de "oración y penitencia" luego de que la justicia chilena declarara prescriptos los cargos en su contra.
Antes de su partida, los obispos chilenos también valoraron el reciente encuentro en El Vaticano del papa Francisco con tres de las víctimas de Karadima, Juan Carlos Cruz, James Hamilton y Juan Andrés Murillo.
