BUENAS AIRES, Argentina. (DPA).- Opositores al gobierno argentino le pidieron hoy al vicepresidente, Amado Boudou, que se tome una licencia si la Justicia lo llama a declarar como imputado en un caso en el que está siendo investigando por presunta corrupción.
El diputado de la Unión Cívica Radical (UCR) Julio Cobos, que fuera vicepresidente de Cristina Fernández de Kirchner en su primer gobierno, advirtió que "sería sano" que Boudou se tomara una licencia si la Justicia lo llamara a indagatoria. Además, consideró que Fernández de Kirchner paga "un costo político muy grande" por esta situación.
Las declaraciones de Cobos llegan un día después de que Boudou se presentó en tribunales, donde insistió en su inocencia.
El vicepresidente acudió de modo espontáneo a la Justicia para ponerse "a disposición" de la investigación en la causa por el levantamiento de la quiebra de la imprenta de billetes Ciccone Calcográfica y desvincularse de las acusaciones en su contra.
"Ayer lo escuché hablar por primera vez ante la sociedad a través de los medios, por lo menos diciéndole que no tenía nada que ver; otras veces ni siquiera se ha dejado preguntar y el gobierno ha ignorado esta causa como ignora un montón de problemas que aquejan a la sociedad", dijo Cobos en declaraciones a radio Mitre.
"Cualquier funcionario que se sienta sospechado, por más que es inocente hasta que se demuestre lo contrario, políticamente afecta al gobierno en un momento en que, además, está complicada la situación del país", añadió el diputado radical.
En tanto, el jefe de gabinete de la Ciudad de Buenos Aires, el opositor Horacio Rodríguez Larreta, pidió que la Justicia vaya "a fondo y rápido" en la causa, a fin de que "no haya impunidad".
El funcionario también criticó a Boudou por estar "totalmente borrado" del funcionamiento del gobierno y advirtió que desde el punto de vista político "no tenemos vicepresidente hace rato".
El vicepresidente presentó dos escritos al juez Ariel Lijo en los que sostuvo que no participó en el trámite del levantamiento de la quiebra y el otorgamiento de beneficios fiscales para la ex Ciccone Calcográfica cuando era ministro de Economía.
Se investiga si Boudou se habría interesado indebidamente en el trámite del levantamiento de la quiebra cuando ejercía como ministro de Economía.
La empresa luego quedó en manos de The Old Fund, presidida por el empresario Alejandro Vandenbroele, sospechoso de ser el presunto testaferro del vicepresidente, y recibió contratos del Estado para imprimir nuevos billetes.
