La oposición venezolana salió este sábado 28 de mayo a la calles de la ciudad de Caracas para protestar contra el presidente Nicolás Maduro, al cumplirse 10 años del cierre de una emblemática televisora RCTV.
Miles de personas marcharon hacia el barrio de Las Mercedes, en el este de la capital, pero a media tarde estallaron disturbios. Grupos de jóvenes encapuchados trancaron la principal autopista de la ciudad, al atravesar camiones que incendiaron y armar barricadas con escombros.
Fueron dispersados por bombas lacrimógenas, mientras los manifestantes respondieron con piedras y cocteles molotov. Cuando se cumplen 57 días de violentas protestas, que dejan 58 muertos, la oposición prevé intensificar la presión con nuevas movilizaciones a partir del lunes.
Durante un acto del oficialismo en el oeste de Caracas, el presidente Maduro insistió en su llamado a una Asamblea Constituyente con una elección que contempla votaciones por "sectores sociales", lo que analistas y líderes opositores consideran una maniobra del presidente para evitar el voto universal y perpetuarse en el poder.
El viernes, la oposición pidió a la Fuerza Armada, cuyo alto mando ha expresado su "lealtad incondicional" a Maduro, cesar la "represión" y retirar su apoyo al mandatario.
Gobierno y oposición se culpan mutuamente por la violencia en las protestas. Maduro denuncia que sus adversarios promueven "actos de terrorismo", mientras que éstos le responsabilizan por una "salvaje represión".
Las protestas, que exigen elecciones generales, han arreciado con la convocatoria a Constituyente. La gestión de Maduro, según encuestas privadas, es rechazada por siete de cada diez venezolanos en medio de una grave crisis económica, con la inflación más alta del mundo -proyectada en 720% este año por el FMI- y severa escasez de alimentos básicos y medicinas.

