CIUDAD DEL VATICANO, (ANSA). -El cristianismo no es una doctrina filosófica ni un programa de vida para sobrevivir, dijo hoy el papa Francisco, que también se refirió a la importancia de la colegialidad en el seno de la Iglesia Católica.
"El cristianismo no es una doctrina filosófica, no es un programa de vida para sobrevivir, para ser educados, para hacer la paz. Estas son consecuencias. El cristianismo es una persona subida a la cruz, una persona que se aniquiló a sí misma para salvarnos", dijo Francisco en la misa en la Casa de Santa Marta.
La cruz, agregó, "no es un ornamento, que nosotros debemos poner siempre en las iglesias, sobre el altar. No es un símbolo que nos distingue de los demás. La cruz es el misterio del amor de Dios, que se humilla a sí mismo".
"No existe un cristianismo sin cruz", afirmó Francisco, subrayando al comentar las lecturas que "no hay posibilidad de salir solos de nuestro pecado". "Así como en el desierto fue subido el pecado, aquí fue subido Dios, hecho hombre y hecho pecado por nosotros.
Y todos nuestros pecados estaban allí. No se comprende el cristianismo sin comprender esta humillación profunda del hijo de Dios, que se humilló a sí mismo haciéndose siervo hasta la muerte y muerte en la cruz, para servir", agregó.
El corazón de la salvación de Dios, reiteró, "es su Hijo, que tomó sobre El todos nuestros pecados, nuestras soberbias, nuestras seguridades, nuestras vanidades, nuestras ganas de volvernos como Dios".
Por eso, advirtió, "un cristiano que no sabe glorificarse en Cristo crucificado no comprendió qué significa ser cristiano".
Nuestras llagas, recordó el Papa, "las que deja el pecado en nosotros, sólo se curan con las llagas del Señor, con las llagas de Dios hecho hombre, humillado, aniquilado". "Esto -continuó- es el misterio de la Cruz":
"No es un ornamento que nosotros debemos poner siempre en las iglesias, sobre el altar. No es un símbolo que nos distingue de los otros. La cruz es el misterio, el misterio del amor de Dios, que se humilla a sí mismo, se hace 'nada', se hace pecado".
Francisco aludió hoy también a la necesidad y el deber de buscar formas "cada vez más profundas y auténticas del ejercicio de la colegialidad sinodal, para realizar mejor la comunión eclesial y promover su inagotable misión".
