ROMA, Italia. (ANSA). -El papa Francisco recordó hoy a sus hermanos jesuitas que el Evangelio se anuncia con dulzura y no a "bastonazos" en una misa para solemnizar la canonización de Pietro Favre en la Iglesia de Jesús, en el centro de Roma.
El Pontífice invitó a seguir el ejemplo de San Pietro Favre, uno de los primeros compañeros de Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, el orden religioso del cual proviene el papa Francisco.
"Pietro -dijo Jorge Bergoglio. tenía el verdadero y profundo deseo de ser dilatado en Dios, estaba completamente centrado en Dios y por ésto podía ir, en espíritu de obediencia, con frecuencia a pie, a cualquier lugar de Europa para dialogar con todos dulcemente y anunciar el Evangelio".
"Pienso en la tentación, que quizás podemos tener nosotros y que tantos tienden a enlazar el anuncio del Evangelio con bastonazos inquisitorios, de condena. No, el Evangelio se anuncia dulcemente, con fraternidad, con amor", amplió el papa argentino.
El Pontífice también habló de los deberes de la Iglesia: "Nosotros somos hombres en tensión, hombres contradictorios e incoherentes, pecadores. Todos. Pero queremos militar bajo el signo de la cruz de la compañía que lleva el nombre de Jesús", dijo Francisco.
Y luego continuó: "nosotros que somos egoístas, queremos sin embargo vivir una vida agitada de grandes deseos". "Renovamos entonces nuestra devoción al eterno señor del universo para que con la ayuda de su madre gloriosas podamos desear y vivir los sentimientos de Cristo que el mismo nos dio", acotó.
"Sólo si se está centrado en Dios es posible ir a las periferías del mundo", afirmó el Papa ante los jesuitas en la misa, recordando el ejemplo de Favre. Bergoglio dijo que Favre era "devorado por el intenso deseo de comunicar al Señor".
"Pedimos que la fascinación del Señor vuelva a nosotros, hombres en tensión, contradictorios e incoherentes, pecadores pero hombres que queremos caminar bajo la mirada de Jesús....", amplió reflexivo.
El jesuita debe ser capaz, como Cristo, de "vaciarse a sí mismo", asumiendo los mismos "deseos" de Dios y el Papa pide a sus hermanos no vivir centrados en ellos mismos sino suspendidos sobre una "santa y bella inquietud", preguntándose "si el propio corazón está siempre a la búsqueda o se atrofió", deslizó Francisco.
