El papa Francisco aprovechó la homilía que pronunció en solemnidad de la Epifanía del Señor en la basílica de San Pedro ante una enorme presencia de fieles para arremeter nuevamente contra el culto “al poder y la apariencia”.
Jorge Mario Bergoglio criticó con fuerza “los esquemas mundanos” a los que la sociedad actual le rinde culto como “el poder”, “la apariencia” y “la superioridad”. Para el pontífice estos son “ídolos que solo prometen tristeza y esclavitud”.
Así, pidió a los católicos de todo el mundo que no sean ‘Herodes’ de “conciencia anestesiada” e imiten la misericordia de los Reyes Magos.
La Epifanía –un vocablo de origen griego que significa “manifestación”– es para la Iglesia católica una de las celebraciones litúrgicas más antiguas.
El papa Francisco recordó que Herodes no quiso adorar a Jesús, porque "buscaba que lo adorasen" a él, mientras que los Reyes Magos sí se habían puesto en camino hacia Belén porque "tenían el corazón abierto al horizonte" y "estaban abiertos a una novedad".
"La nostalgia de Dios nos saca de nuestros encierros deterministas, esos que nos llevan a pensar que nada puede cambiar. La nostalgia de Dios es la actitud que rompe aburridos conformismos e impulsa a comprometernos por ese cambio que anhelamos y necesitamos", dijo el pontífice.
Por ello, Bergoglio defendió la "nostalgia de Dios" que permite "tener los ojos abiertos frente a todos los intentos 'reductivos' y empobrecedores de la vida".
Acabada la misa, se asomó a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico para presidir el rezo del Ángelus.
El papa ha querido ofrecer hoy el almuerzo a 300 personas sin techo que viven en los alrededores del Vaticano.
