AGENCIAS INTERNACIONALES, Estados Unidos. -El papa Francisco removió el sábado al cardenal estadounidense Raymond Burke, ferviente opositor del aborto y el matrimonio homosexual, de otro alto cargo en el Vaticano.
La remoción de Burke como titular de la corte suprema de la Santa Sede había sido anticipada.
El año pasado, Francisco retiró a Burke de la poderosa Congregación para los Obispos. Cuando dirigía la diócesis de St. Louis, Burke participó en una campaña que solicitaba negar la comunión a los políticos católicos partidarios de legalizar el aborto.
Francisco trasladó a Burke de su cargo en la corte suprema al puesto mayormente ceremonial de patrono de la Soberana Orden Militar de Malta, una organización de caridad.
Burke contribuyó a la resistencia del ala conservadora contra toda posible flexibilización de las reglas que prohíben la comunión para los católicos divorciados y vueltos a casar. También cuestionó las denuncias del papa a los excesos del capitalismo.
LE PIDE A LAS MONJAS "DEJAR EL CHISME"
El papa Francisco recomendó hoy a un grupo de religiosas salesianas evitar "las envidias y los celos" en la comunidad y no permitir el ejercicio del mayor peligro de la vida consagrada: "el terrorismo de los chismes".
Estos fueron algunos de los consejos que el pontífice dio a las religiosas que participaron en el XXIII Capítulo General de las Hijas de María Auxiliadora.
"Si tienes algo en contra de una hermana vas y se lo dices a la cara pero nunca más este terrorismo, porque los chismes son una bomba que se lanza dentro de una comunidad y la destruye", catequizó Bergoglio en la Sala Clementina del Palacio Apostólico.
Este fue el mismo consejo que el papa concedió ayer a los integrantes de la Asamblea Nacional de la Conferencia italiana de Superiores Mayores, a quienes pidió "unidad".
El capítulo de las religiosas salesianas se ha desarrollado bajo el lema "Ser casa que evangeliza para los jóvenes de hoy". Durante su alocución, publicada por la Santa Sede mediante un comunicado, el papa encomió el afán de las religiosas de "salir, de ponerse en camino hacia los confines geográficos y existenciales, con una atención prioritaria a los pobres y a las diversas formas de exclusión".
También les animó convertir sus centros en "ambientes de evangelización" en los que estén integrados los jóvenes para que estos puedan convertirse en "agentes de evangelización" para otros jóvenes.
