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Papa Francisco reclama políticas contra el hambre 'más allá de las palabras bonitas'

Papa Francisco reclama políticas contra el hambre 'más allá de las palabras bonitas'
Papa Francisco reclama políticas contra el hambre 'más allá de las palabras bonitas'

El papa Francisco ha vuelto a construir un discurso muy beligerante que busca sacudir las conciencias de los líderes políticos y económicos contra el actual sistema mundial en el que 850 millones de personas están abonadas al hambre mientras 500 millones padecen de obesidad.

Jorge Mario Bergoglio advirtió ante la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO) de que las próximas "tensiones" entre países que serán causadas por el cambio climático, al tiempo que instó a una intervención política más efectiva que vaya más allá de las "palabras bonitas".

"Ya no basta impresionarse y conmoverse ante quien, en cualquier latitud, pide el pan de cada día. Es necesario decidirse y actuar", recalcó.

En un vigoroso mensaje lleno de denuncias, que ha remitido al director general de la FAO, José Graziano da Silva, con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación que este organismo de la ONU ha dedicado al tema 'El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también', el papa llama a cooperar para que el desarrollo no sea solo prerrogativa de unos pocos.

"En el sector del que se ocupa la FAO está creciendo el número de los que piensan que son omnipotentes y pueden pasar por alto los ciclos de las estaciones o modificar indebidamente las diferentes especies de animales y plantas, provocando la pérdida de esa variedad que, si existe en la naturaleza, significa que tiene, y ha de tener, una función. Obtener una calidad que da excelentes resultados en el laboratorio puede ser ventajoso para algunos, pero puede tener efectos desastrosos para otros", reflexionó.

"Creo interpretar el deseo de muchos al pedir que los objetivos recogidos en el Acuerdo de París no queden en bellas palabras, sino que se concreten en decisiones valientes para que la solidaridad no sea solo una virtud, sino también un modelo operativo en la economía, y que la fraternidad ya no sea una simple aspiración, sino un criterio de gobernabilidad nacional e internacional", agregó.

Asimismo, reclamó a la FAO que huya de los "fáciles sofismas" que se esconden tras los datos estadísticos o las previsiones contradictorias sobre el fenómeno del cambio climático y vaya más allá de la simple "enumeración de sus múltiples efectos".

Y enfatizó: "Hemos de reconocer, ante todo, que los diferentes efectos negativos sobre el clima tienen su origen en la conducta diaria de personas, comunidades, pueblos y Estados". De otro lado, remarcó que la cuestión del clima "agrava" ante todo las condiciones de vida de los más marginados y exigió decisiones políticas "programadas" y no resultado de las "emociones de un instante" que preserven el planeta.

También aprovechó para recordar que las personas que trabajan en el campo, en la ganadería, en la pesca artesanal, en los bosques, o viven en zonas rurales “experimentan que, si el clima cambia, también sus vidas cambian”, fenómeno que ha relacionado con las migraciones.

"Su diario acontecer se ve afectado por situaciones difíciles, a veces dramáticas, el futuro es cada vez más incierto y así se abre camino la idea de abandonar casas y afectos", observó finalmente.

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