Que el papa Francisco maneja como nadie la comunicación no es algo nuevo. En estos tres años de pontificado ha demostrado en numerosas ocasiones la coherencia al transformar en gestos cotidianos sus palabras.
El rechazo a vivir en los lujosos apartamentos pontificios, el uso habitual de un sencillo coche Ford Focus azul para sus desplazamientos o sus discursos autocríticos en los que arremete contra los pecados de la Iglesia católica han conseguido revitalizar la fe de millones de católicos y obtener el beneplácito de ateos y agnósticos.
Francisco gusta a la gente como denota que su perfil en Twitter sea seguido por más de 25 millones de personas en sus 9 cuentas @pontifex. Ahora el papa tendrá también perfil en la red social para compartir fotografías Instagram. La primera foto será compartida este sábado a las 12:00 (hora local), según informó el prefecto de la Comunicación de El Vaticano, Dario Viganò.
Su entrada en la red social coincide con el tercer aniversario de la misa que marcó el inicio de su pontificado el pasado 19 marzo de 2013. En febrero Bergoglio mantuvo una reunión con el consejero delegado de Instagram, Kevin Systrom, que acabó como no podía ser de otra manera: con una fotografía que Systrom se apresuró a colgar en su perfil.
El papa ha repetido en varias ocasiones que es un desastre con la tecnología y que no sabe usar los ordenadores. “¿Querés que te diga la verdad? Yo soy un 'tronco' (torpe) con la máquina”, contestó con una sonrisa a una joven española que participó en una reunión de Google vía internet para niños. En el vuelo de regreso de su viaje a Ecuador, Bolivia y Paraguay, reconoció que él se sentía de otra generación. Preguntado acerca de los selfies, respondió: “Es otra cultura. Me siento un bisabuelo. Hoy, un policía grande, tendría unos 40 años, me ha dicho: me hago un selfie. Y le he dicho: pero tú eres un adolescente… Sí, es otra cultura, pero la respeto”.
