París estaba en alerta este sábado por la crecida del río Sena, que ha obligado a cerrar un ala del Louvre y afecta a algunas líneas del transporte público, aunque no se esperan inundaciones como las de 2016.
Después de un mes de lluvias extraordinarias, el río que atraviesa París alcanzó 5.73 metros este sábado en la tarde, más de cuatro metros por encima de su nivel normal.
Los meteórologos creen que el Sena va a subir más durante el fin de semana, hasta 5.95 metros en la madrugada del domingo.
Pero descartan que llegue al máximo de 2016 (6.10 metros) cuando el Museo del Louvre tuvo que evacuar obras de arte y el Museo de Orsay cerró sus puertas.
El aumento del nivel "es un poco más lento de lo esperado, por lo que el máximo previsto pasó para la noche de domingo a lunes, a alrededor de 5.90 metros", dijo a la AFP una portavoz del organismo que monitorea la situación, Rachel Puechberty.
La hipótesis más catastrófica, temida por todos los parisinos, es que se repita la crecida histórica ocurrida en 1910, cuando el Sena alcanzó los 8.62 metros. Pero esta posibilidad fue completamente desechada al anunciarse que serán más secos los próximos días.
"A partir del sábado se espera un panorama más calmado de los niveles de lluvia. Esta pausa debería durar varios días", dijo el servicio de noticias Vigicrues.
Los museos, sin embargo, ya tomaron sus precauciones, y el Louvre mantiene cerrada una de sus alas al público.
