Un sector de los empresarios del transporte colectivo paralizó el lunes el servicio en gran parte de la capital salvadoreña y algunas zonas del oriente del país luego de que las maras asesinaron a dos motoristas y amenazaron con incendiar las unidades.
"Desde el viernes comenzó un rumor que las pandillas estaban amenazando para que las rutas no trabajaran, sobre todo en Zacatecoluca (departamento de La Paz, al este de la capital), y la noche del domingo estaba generalizado", manifestó el dirigente de la Asociación de empresarios del Transporte Público, Roberto Soriano.
El viceministro de Transporte, Nelson García, confirmó que de las mil 133 rutas del transporte colectivo que cubre todo el país, "44 rutas están trabajando de forma irregular, y otras no están trabajando".
"Es un porcentaje mínimo el que no está trabajando", afirmó.
Para contrarrestar el paro, el gobierno puso al servicio de la población 70 autobuses, varias pickup y microbuses que comenzaron a desplazarse desde el centro histórico de la capital hacia los municipios vecinos como San Martín, Mejicanos, San Marcos, Antiguo Cuscatlán y Soyapango.
García afirmó que el transporte se estaría regularizando las primeras horas del martes; sin embargo, los autobuses alternos que se puso a circular, así como camiones de la policía y del ejército, estarán brindando servicio entre las 5 y las 21 horas.
La policía por su parte, desplegó sus fuerzas en todas las calles para dar seguridad a la población, mientras que elementos uniformados están dando protección en las unidades del transporte.
El subdirector general de la Policía Nacional Civil, comisionado Howard Cotto, anunció que habían suspendido las licencias de todo el personal policial para hacerle frente a la situación y confirmó que las pandillas están involucradas en las amenazas.
