La presidencia tunecina confirmó hoy que el atentado perpetrado el martes contra un autobús militar en el centro de la capital fue obra de un terrorista suicida.
En un comunicado, la presidencia precisa que el número de víctimas mortales es de 12 y el de heridos de 20, entre ellos cuatro civiles, y que se ha recuperado un cuerpo más que pertenece "al hombre que realizó el ataque".
El atentado se produjo sobre las 5:30 hora local (16:30 GMT) en la avenida Mohamed V, una de las principales arterias de la capital, cuando una bomba estalló al paso de un autobús de la guardia presidencial por delante de la sede del antiguo partido del dictador Zine el Abidine Ben Ali, derrocado en 2011.
Hasta el momento ningún grupo ha reivindicado a masacre, pero las autoridades apuntan a los grupos yihadistas locales vinculados al autoproclamado Estado Islámico (EI) que combaten al gobierno desde 2011 en la región de Kaserin, un área montañosa vecina a la frontera con Argelia.
Esa zona es desde hace cuatro años lugar de reunión para miembros de movimientos radicales como el propio EI y la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), que después parten a combatir en Siria, Irak y Libia.
El atentado condujo anoche al presidente del país, Beji Caid Essebsi, a decretar el estado de emergencia durante treinta días y a imponer un toque de queda nocturno.
Desde las 07:00 de la mañana (06;00 GMT) de hoy lleva reunido el gabinete de gobierno y el gabinete de crisis para diseñar nuevas medidas de Seguridad.
En la calle, sin embargo, reina esta mañana la calma, con el tráfico habitual algo más colapsado por los numerosos puestos de control que se han levantado en numerosos lugares de la capital, en la que la presencia de la Policía es mayor.
Actividades como el Festival de Cine de Cartago, el más antiguo de África, siguen con su programa habitual, pese a que siempre ha estado entre los objetivos de los yihadistas.
