REDACCIÓN INTERNACIONAL. (AFP).- El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo este lunes que si los diálogos de paz entre delegados de su gobierno y la guerrilla comunista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Cuba continúan desarrollándose a buen ritmo, es posible que en cuestión de meses se logre concretar un acuerdo de paz.
"El proceso va bien. Se está trabajando con paciencia y perseverancia en la redacción de un acuerdo como nunca antes se había hecho con las FARC. Es un trabajo difícil, es complejo", dijo Santos en una alocución presidencial.
"Dejemos entonces a las delegaciones trabajar en La Habana sin tanta especulación. Si se mantiene el ritmo de las últimas semanas, es perfectamente posible concluir el trabajo en meses", agregó.
Sin haber pactado en Colombia un cese bilateral de la confrontación armada, desde noviembre de 2012 delegados del gobierno de Santos y de las FARC negocian en La Habana un proceso de paz para poner fin al conflicto armado que se ha prolongado por casi medio siglo.
Este proceso que aborda una agenda de cinco puntos cuenta con el apoyo internacional de Noruega, Cuba, Venezuela y Chile.
Por el momento las partes detuvieron las conversaciones el 21 de marzo y volverán a reunirse a partir de la tercera semana de abril.
Santos dijo que ve cada vez más cerca la posibilidad de "terminar el derramamiento de sangre de manera definitiva" e invitó a los colombianos a confiar en estas conversaciones, al considerar que por primera vez se puede "palpar la posibilidad de una Colombia sin guerra".
El conflicto armado de Colombia, en el que también han participado otras guerrillas de izquierda, grupos paramilitares de derecha y organizaciones de narcotraficantes, ha dejado más de 3,7 millones de desplazados, 600 mil muertos y 15 mil desaparecidos a lo largo de casi 50 años.
Las FARC, fundadas en 1964 tras una insurrección campesina, es la principal guerrilla de Colombia y la más antigua de América Latina, con unos 8 mil combatientes en la actualidad. Este grupo guerrillero es considerado terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.
