La economía de Costa Rica crece, los indicadores macroeconómicos están estables, la pobreza disminuye y aumenta la inversión extranjera, pero urge una reforma tributaria para evitar retrocesos, dijo el miércoles el presidente Luis Guillermo Solís al presentar el informe sobre su tercer año de gobierno ante el Congreso.
"El Gobierno ha reducido el déficit fiscal, de un 5.4% a un 5.2% del Producto Interno Bruto (PIB) pero aún así, los niveles actuales de endeudamiento presionan fuertemente las finanzas públicas y comprometen las perspectivas de desarrollo en el mediano plazo", advirtió el gobernante ante los diputados, autoridades de los supremos poderes y el cuerpo diplomático.
Frente a este riesgo, Solís urgió a los legisladores a aprobar la modificación del impuesto de ventas en un impuesto al valor agregado, así como una reforma a la ley del impuesto sobre la renta.
Con estas leyes, el gobierno espera reducir el déficit fiscal a niveles manejables, cercanos al 3% del PIB, y revertir la tendencia a la baja en la calificación de la deuda costarricense por parte de las agencias internacionales.
Pese a las advertencias, el mandatario mantuvo un tono optimista con respecto a los resultados de su administración, que dio inicio el 8 de mayo de 2014 y concluirá en la misma fecha del año próximo.
Solís destacó los bajos índices de inflación registrados en los dos últimos años (0.8% en 2015 y 0.77% en 2016), de las más bajas en las ultimas décadas.
"El 2016 fue un año de recuperación en el rubro de exportaciones", que en 2016 llegaron a una cifra de 9 mil 933 millones de dólares (7.5% con respecto al año precedente), mientras que la inversión extranjera directa (IED) creció un 9% para un total de 2 mil 762 millones de dólares", afirmó.
Además, Solís puntualizó que entre 2015 y 2016, los índices de pobreza bajaron de un 22.3% a un 20.5% de la población, con un programa que sacó de la condición de pobreza y de pobreza extrema a unas 20 mil familias.
