El presidente Iván Duque justificó el operativo que mató al hombre más buscado por Colombia y Ecuador, y aseguró que esta acción no frenará las investigaciones sobre las muertes de cinco ecuatorianos –incluido un equipo de prensa– atribuidas al exguerrillero.
Duque señaló que las fuerzas especiales debieron disparar contra Walther Patricio Arizala, alias Guacho y jefe del Frente Óliver Sinisterra, disidencia de la desmovilizada guerrilla FARC, ante su “peligrosidad”.
“Estábamos hablando de un criminal de suma peligrosidad, que en el pasado había estado acompañado de personas con armamento pesado. La decisión que se tomó fue la de ser certeros, pero al mismo tiempo minimizar cualquier riesgo para la vida de nuestros hombres”, dijo a Blu Radio.
De 29 años y enlace de los carteles mexicanos, Guacho murió el viernes por el disparo de un francotirador en una zona selvática del departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador.
El rebelde, de origen ecuatoriano, fue el responsable de la muerte de un equipo del diario El Comercio –dos periodistas y un chofer– y de una pareja de ecuatorianos, en acciones por separado cometidas durante el primer semestre del año y que lo convirtieron en el enemigo número uno de los dos países.
Tras ser abatido, las familias de las víctimas de El Comercio clamaron el sábado por la continuidad de las investigaciones. Antes, habían lamentado que Guacho hubiera muerto en vez de ser capturado.
“La investigación sobre qué ocurrió con ellos no va a terminar con este golpe a Guacho. Tenemos que seguir adelante con todas las investigaciones, conocer pormenores de las circunstancias”, prometió Duque.
Al mismo tiempo, lanzó una advertencia a los demás grupos disidentes que se apartaron del proceso de paz de 2016 y que condujo al desarme de unos 7 mil combatientes del ahora partido FARC.
“Lo mejor que pueden hacer es entregarse a la justicia, si no, van a recibir toda la capacidad ofensiva, disuasiva y sancionatoria del Estado”, remarcó.
