ROMA, Italia. (AP-EFE) — En lo que pareció ser un desafío al papa Francisco, una procesión religiosa se desvió de su ruta en un poblado del sur del país para rendir homenaje a un mafioso convicto que se encuentra bajo arresto domiciliario.
Angelino Alfano, ministro del Interior, denunció el domingo como “deplorable y repugnante” el tributo realizado en Oppido Mamertina, un poblado que es un bastión de la mafia calabresa.
Elogió a tres policías que abandonaron la procesión al desaprobar el hecho.
El 21 de junio, el Pontífice visitó la región de Calabria y denunció a la ‘Ndrangheta por sus “adoración al demonio” y dijo que sus miembros fueron excomulgados.
La procesión del 2 de julio incluyó clérigos, al alcalde, padres que empujaban coches de bebés y decenas de hombres del lugar que cargaban en hombros una estatua representativa de la Virgen María.
El policía Andrea Marino dijo que él y sus compañeros se apartaron de la procesión cuando se desvió de su ruta y se dirigieron a la iglesia para quejarse por lo ocurrido.
Según el reporte de EFE, la procesión se acercó hasta la casa del capo mafioso Peppe Mazzagatti, de 82 años, e inclinaron la imagen de la Virgen.
Según el reporte de EFE, la procesión se acercó hasta la casa del capo mafioso Peppe Mazzagatti, de 82 años, e inclinaron la imagen de la Virgen.
ONicola Gratteri, uno de los fiscales contra la mafia de Calabria, dijo a The Associated Press que la desviación hacia la casa de Mazzagatti, fue al parecer un “reto al dictado” del papa Francisco.
‘Ndrangheta, un grupo de tráfico de cocaína, es una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo. Los rituales religiosos tienen un lugar importante en la mentalidad de los mafiosos.
Francesco Milito, obispo de Oppido Mamertino, dijo que tomaría medidas contra quienes aprovechan la procesión para honrar al mafioso local de 82 años.
Al mafioso, debido a su edad, se le permitió cumplir en su casa su sentencia de cadena perpetua por homicidio.En otras partes del sur de Italia, otros miembros de ‘Ndrangheta al parecer pusieron atención a las palabras del Papa, pero quizá no con la intención que fueron dichas.
