La selección de fútbol inglesa, la reina Isabel II y miles de ciudadanos de a pie en todo el Reino Unido guardaron este jueves 14 de junio un minuto de silencio para recordar a los 71 muertos del incendio de la Torre Grenfell de Londres.
"Un año después del desastre de la Torre Grenfell, el equipo de los Tres Leones recordó a las víctimas con un minuto de silencio antes del entrenamiento de esta mañana", explicó la federación inglesa en Twitter junto a una foto del momento.
En la iglesia londinense de Saint Helen, cerca del rascacielos, tuvo lugar una ceremonia de recuerdo en la que se leyeron los nombres de las 71 víctimas y del bebé que murió en el vientre de su madre, y luego se soltaron palomas.

"Es una ceremonia de solidaridad, de inclusión, de curación, para sentir que no estamos solos", explicó Clarrie Mendy, una de las organizadoras, que perdió a dos familiares en el siniestro.
A las 12:00, se realizó un minuto de silencio por todo el país al que se sumaron la reina Isabel II y la esposa de su nieto, Meghan Markle, ahora duquesa de Sussex, que realizaban una visita a Cheshire (noroeste).
La Torre se iluminó de verde el miércoles por la noche -el color adoptado para recordar la catástrofe-, como lo hizo la gran noria de Londres, The London Eye, y Downing Street, la residencia de la primera ministra Theresa May.
Los supervivientes organizaron una emotiva marcha en la que portaron fotos de sus seres queridos y flores, un periplo marcado por las lágrimas.
La procesión contó con un parlante portátil en el que sonaba música melancólica y terminó cerca del edificio carbonizado, justo antes de las 00:54 horas, el momento en que comenzó el voraz incendio.

Uno a uno los parientes de las víctimas pronunciaron sus nombres antes de colgar sus fotografías en "el muro de la verdad", una sección de la reja que separa el lugar que se ha convertido en un memorial con fotos y velas.
"Vi como todo empezó esa noche y no pude dormir durante tres semanas", recordó Farhiya Abdi de 42 años, madre de dos hijos. "Cuando cierro los ojos escucho los gritos pidiendo ayuda y vuelvo a ver las caras de los niños en las ventanas. Veo a gente saltando hacia la muerte", contó.
Los organizadores aprovecharon la oportunidad de descubrir nuevas pancartas y camisetas con consignas para pedir justicia. En un barrio del oeste de la capital británica todavía traumatizado, muchos expresaban su frustración con los políticos y los bomberos.
La gente no se explica por qué no ha habido todavía detenciones como resultado de la investigación, ni por qué no se ha prohibido el revestimiento exterior que contribuyó a la rápida propagación del fuego.
"Los responsables están libres un año después. Han pasado 12 meses y no se ha prohibido el revestimiento peligroso.
52 semanas después y muchas víctimas viven en habitaciones de hotel esperando ser reacomodados. Todavía sin justicia, todavía sin paz", escribió el diputado laborista David Lamy.
El incendio empezó en la cocina de un apartamento del rascacielos de 24 pisos y se extendió a gran rapidez.
El edificio de hormigón fue construido en 1974 y fue renovado entre 2014 y 2016, cuando se le colocó el revestimiento, que muchos interpretaron como un intento de esconder la fealdad del rascacielos en el afluente barrio de Kensington y Chelsea.
El material del revestimiento no había sido nunca sometido a pruebas anti incendio ni respetaba las normas de seguridad, según un informe pericial.

