El régimen sirio estrechaba cada vez más el cerco sobre el este de Alepo este sábado, aunque perdió terreno en la ciudad antigua de Palmira, donde el grupo yihadista Estado Islámico (EI) volvió a penetrar.
Los jefes de la diplomacia de diez países occidentales y árabes opuestos al régimen pidieron en París, de nuevo el fin del tormento de los civiles, pero el sentimiento de impotencia era palpable.
Por un lado, el presidente sirio, Bashar Al Asad, apoyado militarmente por Rusia, Irán y el Hezbolá libanés, acumula éxitos frente a los rebeldes. Por otro, los occidentales, que le son hostiles, tratan de encontrar una salida diplomática a la guerra, que ha dejado desde marzo de 2011 más de 300 mil muertos y forzado a más de la mitad de la población a abandonar sus hogares.
El sábado, en Alepo, principal frente del conflicto, la aviación y la artillería siria seguían atacando los últimos barrios rebeldes del norte del país, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Los ataques fueron intensos y se podían ver columnas de humo en el cielo de varios sectores, según un corresponsal de la AFP.
"Los bombardeos tienen una intensidad inédita", dijo Ibrahim Abu al Leith, portavoz de los Cascos Blancos, socorristas presentes en Alepo. "Las calles están llenas de gente bajo los escombros. Mueren porque no podemos sacarlos de ahí", añadió.
El régimen de Bashar Al Asad controla ya el 85% de los barrios que estaban en manos de los rebeldes antes de la ofensiva lanzada el 15 de noviembre, que ha causado la muerte de más de 400 civiles y la huida de unas 80 mil personas del este de Alepo.
Por su parte, los rebeldes seguían lanzando cohetes contra los barrios progubernamentales, donde al menos 129 civiles han muerto en más de tres semanas. Según la ONU, unos 100 mil civiles estarían asediados en los barrios rebeldes. Cerca de 2 mil de ellos abandonaron este sábado los barrios rebeldes con destino a la zona controlada por el ejército, según el OSDH.
"Los bombardeos indiscriminados del régimen violan las leyes, o en muchos casos, constituyen crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra", declaró el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, tras el encuentro en París.
Esta reunión precedía a una reunión "técnica" de rusos y estadounidenses para hablar de un "alto el fuego, ayuda humanitaria y la salida de la oposición armada y de los civiles de Alepo", según el departamento de Estado de Estados Unidos.
Pero, mientras el régimen va ganando terreno en la segunda ciudad del país, el grupo yihadista Estado Islámico penetró de nuevo este sábado en Palmira, una ciudad inscrita en el patrimonio mundial de la Humanidad.
