El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, prohibió definitivamente a los filipinos ir a trabajar a Kuwait, lo que agrava la crisis provocada por el trato dado a los empleados extranjeros en ese país.
"La prohibición es permanente. No se reclutará más, en particular a empleados domésticos. No habrá más", insistió Duterte frente a los periodistas en la ciudad meridional de Davao.
Unos 262 mil filipinos trabajan en Kuwait, de los cuales 60% como empleados domésticos, según cifras del ministerio de Relaciones Exteriores filipino. Más de dos millones de filipinos trabajan en los países del Golfo.
En febrero pasado, Duterte prohibió provisionalmente a los filipinos ir a trabajar a Kuwait tras el asesinato de una empleada doméstica filipina, Joanne Demafelis, cuyo cadáver había sido encontrado en un congelador.
Este domingo, el presidente filipino prometió repatriar a los empleados domésticos víctimas de abuso y llamó a los filipinos instalados en Kuwait a regresar a Filipinas.
"Apelo a su patriotismo. Vuelvan a casa. Somos pobres pero vamos a sobrevivir. La economía va bien y nos faltan brazos", declaró Duterte.
