La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) concluyó este lunes 30 de octubre su 73 Asamblea General en la ciudad de Salt Lake, Utah, Estados Unidos, la cual se desarrolló del 27 al 30 de octubre.
La organización que integra a más de mil 200 medios de comunicación de la región presentó los informes semestrales de la libertad de prensa, país por país.
Tras varias sesiones, la SIP concluyó que a través del hemisferio se ha consolidado un patrón de agresiones que afecta el ejercicio del periodismo y que proviene tanto del crimen organizado como de autoridades y gobiernos.
Algunos de los principales obstáculos en el continente americano para el ejercicio de la libertad de expresión son la violencia en contra de los periodistas y de los medios; la proliferación de leyes y de proyectos que intentan controlar la actividad periodística, unidos a las presiones de parte de las autoridades y a la falta de acceso a las informaciones oficiales.
Durante el encuentro en Salt Lake, se conoció que la persecución y acoso se manifiestan en agresiones físicas que en muchas ocasiones llevan al asesinato. En el caso de Argentina se registró un claro intento de asesinato de un periodista, mientras que en México y Honduras, desde la reunión de la SIP en abril pasado de Antigua (Guatemala) los crímenes dejaron 10 periodistas muertos, siete en México y tres en Honduras.
La censura muchas veces ha cobrado víctimas inocentes, este año 18 comunicadores han sido sacrificados; tras el crimen cometido sus autores, en casi todos los casos, quedan en la impunidad más absoluta. El hostigamiento a la prensa se manifiesta también en los proyectos de leyes que se discuten en diversos países del continente.
Las "fake news" (noticias falsas) están ocupando un espacio mayor en la región, el cual busca desacreditar el trabajo de los informadores, especialmente cuando se trata de notas o reportes que no les son favorables.
De igual manera, en varios sectores se restringe el acceso a internet, y en el caso de Cuba, quienes se dedican al periodismo sufren detenciones arbitrarias y condenas absolutamente inaceptables.
Entretanto, el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela no permite al reportero cubrir una manifestación en contra del gobierno porque puede ser calificado de terrorismo y sometido a tribunales militares; los periodistas extranjeros también son víctimas de censura.
