Las autoridades de El Salvador identificaron este domingo a los 14 pandilleros asesinados el sábado en una cárcel producto de una “purga interna” en la pandilla Barrio 18, informaron fuentes oficiales. Las víctimas, de la facción 18 Revolucionarios (la más violenta del Barrio 18), fueron “estranguladas con apoyo de arma blanca”, explicó el ministro de Justicia y Seguridad, Benito Lara.

Todos fueron asesinados en el penal de Quezaltepeque, donde están recluidos miembros de la pandilla 18. Como los asesinados son de la misma mara, “eso nos da a nosotros el primer indicio de que se trata de una purga interna dentro de ellos mismos”, comentó Lara. El director de Centros Penales, Rodil Hernández, explicó que la mayoría de los fallecidos “no pertenecen a una línea de mando” porque “son de bajo nivel” en la banda. Los fallecidos estaban siendo “procesados” por homicidio agravado, robo agravado, tenencia ilegal de armas, agrupaciones ilícitas y extorsión agravada, entre otros delitos.
Gobierno tenía conocimiento previo de posible purga
El ministro de Seguridad de El Salvador, Benito Lara, dijo que el Gobierno tenÍa conocimiento previo de una posible purga entre reos dentro del penal de Quezaltepeque.
El fiscal general Luis Martínez, dijo a medios locales que desde el viernes "teníamos conocimiento de que esto iba a suceder el fin de semana" y la Policía también fue alertada.
Lara confirmó esta versión y dijo que "efectivamente han habido unas pláticas con el director de Policía sobre varios temas".
El director general de Centros Penales, Rodil Hernández, dijo este domingo que el "control siempre se tiene" al interior del referido recinto, y que los asesinados perecieron "de una manera muy silenciosa", por lo que los custodios no se dieron cuenta de lo sucedido hasta la hora del recuento nocturno.
Aseguró que, luego del hallazgo, se decretó "estado de emergencia" en la referida cárcel y que este "se prolongará hasta que las autoridades concluyan con las investigaciones".
La 18 fue acusada por el Gobierno de "boicotear" a finales de julio el servicio de transporte público de pasajeros y causar un paro por cuatro días consecutivos mediante el asesinato de chóferes, quema de buses y amenazas de muerte.
