El partido del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, sancionó a una decena de diputados que habían votado contra la restauración de la pena de muerte, un castigo que la oposición interpretó como una muestra de la “deriva autoritaria” del mandatario.
La expresidenta Gloria Arroyo fue destituida el miércoles de la vicepresidencia de la Cámara de Representantes y otros 11 parlamentarios perdieron sus puestos de responsabilidad dentro de varias comisiones, en virtud de una decisión calificada de "purga" por algunos medios locales.
La campaña de Rodrigo Duterte para restablecer la pena de muerte en el archipiélago superó un importante obstáculo ante el Congreso a principios de mes, con la votación en segunda lectura de un proyecto de ley en este sentido.
El presidente de la Cámara de Representantes, Pantaleon Álvarez, amenazó con sancionar a aquellos parlamentarios de la mayoría que votaran contra el texto, explicando que el restablecimiento de la pena capital era un compromiso de campaña de Duterte que todo diputado debía apoyar.
La pena de muerte había sido abolida en 2006 bajo la presidencia de Arroyo.
“Expulsar a los partidarios del 'no' de los puestos de responsabilidad en la Cámara de Representantes ilustra la intolerancia del gobierno hacia toda forma de disidencia, lo que es un indicador de una peligrosa deriva autoritaria”, consideró el jueves en un comunicado el Partido Liberal.
