El papa Francisco beatificó este sábado en Seúl a 124 mártires surcoreanos en presencia de decenas de miles de fieles a los que interrogó sobre el sentido del sacrificio en un mundo desgarrado entre la abundancia material y la mayor de las pobrezas.
Primer papa que visita Asia desde 1999, Francisco llegó a la Puerta de Gwanghwamun en un pequeño auto Kia descubierto, especialmente fabricado para la ocasión, para celebrar una misa solemne en memoria de los primeros cristianos del país.
Así como lo hizo la víspera en su advertencia contra la sociedad de consumo, responsable a su parecer de una "desesperanza" que induce a consumir drogas y al suicidio, nuevamente la fe y el sacrificio de Jesucristo como un camino de salvación frente a lo que presentó como el deterioro de los valores humanos.
"Los mártires nos llaman a reubicar a Jesucristo por encima de todo y a ver todo en este mundo relacionado con Él y Su reino eterno.
Esto nos lleva a preguntarnos si hay alguna cosa por la que estaríamos dispuestos a dar nuestra vida", dijo en este tercer día de visita al "país de la mañana tranquila".
El ejemplo de los mártires coreanos, que aceptaban "la igual dignidad de todos los bautizados" y privilegiaban "una forma de vida fraternal que desafiaba a las estructuras sociales rígidas de su época", tiene mucho que decir "en una sociedad donde, al lado de inmensas riquezas se desarrolla la más abyecta pobreza, donde raramente el grito de los pobres es escuchado", añadió.
El catolocismo fue introducido en Corea del Sur por laicos letrados, iniciados a esta nueva "sabiduría" por las enseñanzas recibidas de los jesuitas en la vecina China, y no por los misioneros europeos.
