La Corte Suprema de Brasil suspendió este lunes 5 de diciembre de su cargo al presidente del Senado, Renan Calheiros, acusado de malversación y denunciado en las calles como símbolo de la corrupción, privando al presidente Michel Temer de un aliado de peso para aprobar sus políticas de austeridad.
“Acepto la medida cautelar presentada. Lo hago no para separarlo del ejercicio de su mandato como senador (...) sino del cargo de presidente del Senado”, afirmó el magistrado Marco Aurelio Mello en un despacho al que accedió la AFP.
El juez aceptó una medida cautelar del partido opositor Rede, que sostiene que una persona que enfrenta un proceso judicial, como Calheiros, no puede mantenerse en la línea de sucesión presidencial.
El Supremo Tribunal Federal (STF) decidió la semana pasada juzgarlo por “peculado” (malversación de fondos), acusado de desviar dinero público para pagar una pensión alimenticia de una hija nacida de una relación extramarital.
La causa remonta a 2007 y es el primer proceso que el STF abre en su contra, de la docena de investigaciones que enfrenta el poderoso legislador, muchas de ellas relacionadas con la red de sobornos de Petrobras.
Calheiros, de 61 años, indicó a través de un comunicado que no se manifestará hasta conocer íntegramente la decisión y que “consultará a sus abogados sobre las medidas adecuadas” frente a la decisión tomada “contra el Senado Federal”.
A principios de noviembre, seis de los 11 jueces de la Corte Suprema votaron a favor de prohibir que políticos procesados pudiesen figurar en la línea de sucesión a la presidencia de la República. La votación no fue concluida porque uno de los jueces pidió más tiempo para analizar el caso. El magistrado Mello consideró, sin embargo, que esa mayoría “absoluta ya formada” era suficiente para aceptar la medida cautelar hasta que se concluya la votación.
Calheiros, del PMDB, el mismo partido de Temer, era el segundo en esa línea, después del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia (del partido de derecha DEM).
Miles de brasileños salieron a las calles el domingo para protestar contra la corrupción, endémica en el país, y pidieron a viva voz la salida de Calheiros de su cargo.
El presidente del Senado es visto como uno de los principales promotores de una serie de leyes y maniobras con las que el Congreso ha intentado frenar las investigaciones del caso Petrobras, que desde 2014 han develado la mayor trama de corrupción en la historia de Brasil. La mayoría de estas tentativas se vieron frustradas por la presión política y social, ante un Parlamento con decenas de sus miembros sospechosos de corrupción.
