El presidente Donald Trump llegó este sábado 2 de septiembre junto a su esposa Melania, a Houston, Texas, antes de dirigirse luego a Lake Charles, en Luisiana, para recorrer las zonas donde cientos de miles de personas regresaban a sus hogares tras el paso de la tormenta Harvey.
“Estados Unidos está con ustedes!”, tuitéo el presidente en referencia a los dos estados del sur golpeados por Harvey, que ha dejado al menos 42 muertos y causado daños por entre 30 mil y 100 mil millones de dólares.
Una semana después de que Harvey azotara la costa texana como un huracán de categoría cuatro, los rescatistas aún buscaban por aire y agua a personas posiblemente atrapadas en casas inundadas.
En su segunda visita a las zonas afectadas, Trump irá nuevamente a Texas, pero también al vecino estado de Luisiana acompañado de su esposa.
El viaje tiene lugar en momentos en que Harvey prácticamente se ha disipado y convertido en una depresión tropical.
Los que han podido regresar a sus casas, abandonadas durante varios días, las encontraron inundadas con un agua lodosa que llega al nivel de las ventanas, a veces incluso más arriba, y vehículos listos para ir al desguace.
Tobías James encontró sus dos vehículos llenos de agua, incluyendo su Dodge nuevo, al volver el viernes a su vivienda en Port Arthur.
“El seguro de uno de ellos venció hace ya años”, se lamentó, al tiempo que se consolaba pensando que todos sus parientes se encuentran bien.
Pero todavía decenas de miles de ciudadanos siguen en albergues, por el lento decrecimiento de las inundaciones.
La Casa Blanca solicitó al Congreso 7 mil 850 millones de dólares en fondos de emergencia, que consideró un “anticipo” de los gastos a largo plazo que serán necesarios para recuperar a la región de las catastróficas inundaciones.
