Durante su gira por Asia, el presidente Donald Trump logró esquivar el escándalo que rodea al candidato senatorial por Alabama, pero ahora que está de regreso en el país, debe decidir cómo afrontar la crisis.
El republicano regresó el martes en la noche a Washington y se topó con un partido en pánico por la supuesta conducta sexual inapropiada de Roy Moore.
Tras haber presionado tanto en público como en privado para que Moore se retire de la campaña, los republicanos creen que su última opción es Trump, quien podría convencer al también rebelde Moore para que se adhiera a la línea del partido.
El presidente ha dado pocos indicios de estar interesado en jugar un papel importante en la formación.
Para el presidente y los republicanos, ninguna de las opciones parece ideal, tanto si gana Moore, como si pierde o se ve obligado a retirarse.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, ha reiterado los pedidos de otros líderes del “establishment” republicano al pedir que Moore renuncie a su candidatura si las denuncias resultan ser ciertas.

