Las autoridades turcas seguían arrestando este domingo a militares, jueces y fiscales acusados de haber apoyado el golpe de Estado fallido contra el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan.
"Continúa la gran limpieza" anunció el ministro de Justicia Bekir Bozdag, citado por la agencia Anadolu. Confirmó que hay unos 6 mil detenidos.
El sábado, el gobierno ya había anunciado el arresto de cerca de 3 mil soldados por su presunta participación en el intento de golpe lanzado el viernes por la noche.
Tras varias horas de violencia, que dejaron al menos 265 muertos en Ankara y Estambul, la intentona fue frustrada por los partidarios de Erdogan.
El ministro de Asuntos Exteriores, Omer Celik, pidió a sus compatriotas que sigan como en las últimas horas movilizados a favor del gobierno en las calles del país para consolidar esta "victoria de la democracia".
Cerca de 85 mil mezquitas del país tenían previsto un rezo durante la jornada para los "mártires" del golpe de Estado abortado.
El sábado miles de turcos salieron a las calles de Estambul, Ankara o Esmirna para celebrar el fracaso del alzamiento en medio de un mar de banderas y del sonido de las bocinas de los vehículos.
El periódico progubernamental Sabah hablaba este domingo de "epopeya democrática" mientras que el diario Habertürk se felicitaba de "una sola voz contra el golpe de Estado".
En una muestra de unidad excepcional en Turquía, los cuatro partidos representados en el parlamento firmaron el sábado una declaración común contra el golpe y cantaron el himno nacional mientras que empresarios y sindicatos también lo condenaron.
Por su parte el periódico de oposición Cumhuriyet lamentó las agresiones cometidas durante la madrugada del sábado y denunció casos de linchamiento.
"Turquía ha sufrido un golpe", titulaba el periódico junto a una foto de un hombre azotando con su cinturón a un soldado golpista en el puento del Bósforo, en Estambul.
Tras la advertencia del gobierno de que los golpistas "lo pagarían caro", cerca de 3 mil soldados, decenas de generales, jueces y fiscales han sido arrestados en las últimas horas, según la prensa.
Aunque es difícil evaluar su número total, la ola de detenciones que comenzó poco después de haberse frustrado el golpe, preocupa a los países extranjeros y el presidente estadounidenses Barack Obama recordó la "necesidad vital" de que las partes implicadas actúen "en el marco del estado de derecho".
