MONTEVIDEO, Uruguay (Xinhua).- El gobernante Frente Amplio (FA) será la primera fuerza política en los comicios presidenciales y legislativos de mañana domingo en Uruguay, pero no evitará una segunda vuelta y el bloque opositor puede obtener la mayoría absoluta en el parlamento, afirmó un analista.
"Sería muy difícil que ocurriera un vuelco de electores tan grande como para que la elección se definiera el domingo. Eso es prácticamente imposible", dijo hoy sábado el director de Opinión Pública de Equipos Mori, Ignacio Zuasnabar, en entrevista a Xinhua. Zuasnabar señaló incluso que una de las tres encuestadoras que seguirán los comicios darán a conocer el domingo por la noche las proyecciones del resultados en la televisión, al adelantarse al lento escrutinio oficial de la Corte Electoral de Uruguay.
La última encuesta de Equipos, en línea con la de sus colegas, vaticinó una intención de voto de 43 por ciento para el FA, de 33 por ciento para el opositor Partido Nacional (PN) y de 15 por ciento para el Partido Colorado (PC), sin emabrgo se requiere la mitad más uno de los votos para ganar en primera vuelta.
En ese escenario, el FA, que lleva como candidato al ex presidente Tabaré Vázquez (2005-2010), puede verse superado en el balotaje ante el PN, cuyo candidato es Luis Lacalle Pou, con la suma buena parte de los electores del PC.
ESTABILIDAD
Los apoyos a los partidos son muy estables en Uruguay y en la actualidad apenas difieren en 3 o 4 puntos, frente a los de 2009, cuando fue elegido en segunda vuelta el presidente José Mujica después de obtener casi el 48 por ciento en la primera ronda.
Un vuelco brusco en el electorado puede implicar que "las encuestas están midiendo francamente muy mal, cosa que no ha ocurrido así en el pasado", reflexionó Zuasnabar.
Sobre la mayoría parlamentaria, a la que se puede acceder con 47 o 48 por ciento de las preferencias electorales, está más cerca el bloque tradicional, con la suma de los opositores Partido Nacional (PN) y Partido Colorado (PC).
Para el oficialismo, que gobierna desde 2005 con mayoría en el parlamento, es difícil conservar ese sitial porque "necesitaría un vuelco de último momento de 3 o 4 puntos porcentuales. "¿Es imposible? No, pero no se han dado en Uruguay vuelcos de esa magnitud en la última semana" de una elección, recordó el magíster en Sociología y Ciencia Política.
De no conseguirla, la única esperanza para el FA es sellar un acuerdo con el Partido Independiente (PI), que tiene una intención de voto de 3 por ciento.
PODEMOS MEJORAR
Una duda que plantean observadores internacionales y hasta algunos uruguayos es cómo la izquierda, que logró importantes avances en materia económica y socia, no pudo materializarlo conservando al menos su caudal electoral.
El director de Equipos aclara que la izquierda uruguaya no se transformó "en una fuerza hegemónica, aplastante, arrolladora", a la vez que la oposición no se debilitó o anuló como en otros países de la región.
El FA logró satisfacer un conjunto importante de demandas de la sociedad uruguaya en cuanto a políticas sociales, con un rol activo del Estado, mayor empleo y disminución de la pobreza.
"Eso la sociedad uruguaya lo aprueba y lo aplaude, pero la propia transformación de la sociedad genera que se empiecen a desarrollar nuevas demandas y el Frente (Amplio) no ha tenido la capacidad para desarrollar respuestas a estas nuevas demandas", opinó Zuasnabar.
De aucerdo con Zuasnabar, los resultados de mañana domingo marcarán la cancha de las posibles alianzas y condicionando fuertemente el resultado de la segunda vuelta. "Aquel candidato que en segunda vuelta logre mostrar una coalición sostenible tiene alguna ventaja sobre el otro", consideró.
