Con manifestaciones frente de algunas instalaciones militares la oposición libró este domingo 27 de enero una nueva batalla en un intento por presionar a la fuerza armada para que le retire el respaldo a Nicolás Maduro mientras se intensifica la pugna entre los bandos.
En una sorpresiva aparición Maduro acudió este domingo al fuerte militar Paramacay del estado centro costero de Carabobo, donde en el 2017 se registró un asalto de un grupo de militares rebeldes, y a una base naval de esa entidad para encabezar los preparativos para unos ejercicios militares que se realizarán el próximo mes.
“Traidores nunca, leales siempre. Así debe ser”, afirmó el mandatario izquierdista al hablarle, a través de un micrófono, a varios centenares de militares, vestidos de trajes camuflados y armados con fusiles, que estaban participando en los preparativos de los ejercicios.
Maduro dijo a los uniformados que opositores estarían tratando que la fuerza armada se convierta en “golpista”. Al preguntarle a los militares si eran “golpistas” e “imperialistas”, todos respondieron al unísono “no, mi comandante en jefe”.
Varias decenas de manifestantes, algunos con camisetas blancas y gorras tricolor, acudieron de forma pacífica al mayor fuerte de la capital y otras instalaciones militares en Caracas para entregar a los uniformados fotocopias del texto del proyecto de ley de amnistía para militares y policías que promueve la Asamblea Nacional, de mayoría opositora.
En un comando de la Guardia Nacional un uniformado quemó frente a los manifestantes la fotocopia de la ley que le habían entregado minutos antes, mientras que en otra instalación militar próxima a la residencia presidencial un hombre vestido con camiseta roja lanzó por una puerta de metal varias fotocopias de la ley cortadas que habían llevado vecinos del lugar.
En la Escuela Superior de Guerra de la Armada, en el este de la capital, un grupo de manifestantes fue recibido por un almirante que dirige el centro quien les expresó que “no necesito ley de amnistía, yo estoy con la constitución”, según relató a la AP Christian Graffe, integrante del partido opositor Voluntad Popular.
Pese a las múltiples exhortaciones que ha hecho la oposición a los militares para que desconozcan a Maduro, hasta el momento no se ha dado ninguna manifestación contundente, y por el contrario el alto mando militar, integrado por generales y almirantes cercanos al mandatario socialista, han ratificado el pleno respaldo al gobierno.
Mientras transcurrían las protestas, el jefe de la Asamblea Nacional y dirigente opositor, Juan Guaidó, acudió, acompañado de su esposa y su madre, a una iglesia católica de la barriada de Chacao, al este de la capital, para participar en la misa.
Las presiones de la comunidad internacional se elevaron en las últimas horas luego que España, Francia, Alemania y Reino Unido lanzaron un ultimátum a Maduro para que convoque elecciones libres en ocho días ya que de lo contrario reconocerá Guaidó como presidente interino del país suramericano.
El domingo, el gobierno israelí colocó un mensaje en Twitter anunciando que reconocía a Guaidó como el presidente de Venezuela.
“Israel se suma a Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los países de Latinoamérica y países europeos en reconocer al nuevo liderazgo en Venezuela”, dice el tuit del despacho del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.