Un grupo de víctimas del atentado yihadista del 13 de noviembre de 2015 en el Bataclan de París, donde murieron 90 personas, presentaron este viernes 8 de junio una denuncia para saber porque los militares desplegados ese día en la sala de conciertos nunca recibieron la autorización de actuar.
La denuncia por “no asistencia a un persona en peligro” busca elucidar una cuestión que indigna a las víctimas desde hace tres años, indicaron los abogados Jean Sannier, Océane Bimbeau y Samia Maktouf, que representan a treinta víctimas y familiares de víctimas.
El 13 de noviembre, cuando tres yiahdistas tomaron como rehenes a los espectadores que asistían a un concierto en el Bataclan, ocho militares del dispositivo Sentinelle, creado unos meses antes para proteger a los civiles, fueron de los primeros en llegar al lugar junto a la policía.
Los militares llevaban fusiles de asalto, que en teoría les permitían afrontar en mejores condiciones a los yihadistas, armados con kaláshnikovs y armas de cortas, pero nunca recibieron la autorización de actuar.
Finalmente fueron un comisario de policía y su chófer los que entraron en la sala y mataron a un yihadista antes de la intervención, dos horas más tarde, de dos unidades de élite de la policía (Raid y BRI).
Con la denuncia, los abogados quieren que se abra una investigación para “establecer la responsabilidad de las decisiones que se tomaron” y para que el Estado “aclare cual es la misión del dispositivo Sentielle”, dijo a la AFP una de las abogadas, Océane Bimbeau.
El dispositivo fue creado en enero de 2015 tras los atentados contra la revista satírica Charlie Hebdo y un supermercado de productos kósher.

