Los abogados del fundador de Wikileaks, Julian Assange, han anunciado este lunes 15 de agosto que han iniciado una demanda contra el ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) Michael Pompeo, debido a que “espiaron ilegalmente sus conversaciones” con la copia de sus dispositivos y la posterior distribución de los datos obtenidos a la administración de Donald Trump.
Los demandantes -un grupo de abogados y periodistas estadounidenses- han alegado que su información fue robada entre 2017 y 2018, cuando entregaron sus ordenadores y teléfonos a una empresa de seguridad (UC Global, con sede en España) durante las visitas que realizaban a Assange cuando estaba en la embajada de Ecuador en Londres bajo asilo político.
Dichas acciones, indican los demandantes, violan sus derechos contra el registro y la incautación ilegales, recogidos en la Cuarta Enmienda de la Constitución estadounidense.
La demanda, presentada en la ciudad de Nueva York, afirma que los empleados de la empresa de seguridad, “actuando sin el conocimiento del Gobierno ecuatoriano”, copiaron la información de los visitantes -sin su conocimiento ni consentimiento- y se la proporcionaron a la CIA.
“Estas acciones fueron autorizadas y aprobadas por el demandado Pompeo”, han señalado en el documento.

