El choque de un Boeing 737 NG de Ukraine Airlines el miércoles en la capital de Irán, Teherán, probablemente agravará la crisis de confianza en la que se hundió el fabricante de aviones estadounidense, incluso aunque por el momento no se conozcan todas las causas.
Desde los dos trágicos accidentes que mataron a 346 personas y que implican otro modelo, el 737 MAX, la reputación del fabricante de aviones quedó dañada seriamente.
En Wall Street, la acción de Boeing cayó un 1.2%.
Las cajas negras, que pueden ayudar a arrojar luz sobre las causas del accidente que dejó 176 muertos, fueron recuperadas, pero Teherán dijo que no enviará los datos del vuelo a los estadounidenses, en medio de fuertes tensiones entre los dos países con una escalada de acciones que hace temer un enfrentamiento bélico.
“Estamos listos para proporcionar (nuestra) asistencia de cualquier forma”, dijo un portavoz de Boeing a la AFP, negándose a decir si, dado el embargo de Estados Unidos, los empleados del grupo fueron autorizados para viajar a Teherán para ayudar a los investigadores, como se hace tradicionalmente en el caso de accidentes aéreos.
Según Ukraine International Airlines, “el avión fue fabricado en 2016. Fue recibido por la aerolínea directamente de la fábrica (Boeing)” y “se sometió a su último mantenimiento técnico regular el 6 de enero de 2020”.

