Médicos y enfermeros batallan sin tregua pero al borde del agotamiento en el hospital San Roque de Córdoba, en el centro de Argentina, cuando el país está en el umbral de alcanzar los 100,000 muertos por la Covid-19 desde que empezó la pandemia en marzo de 2020.
“Estos 15 meses han sido muy duros en el plano profesional y personal”, admite con semblante cansado la médica Gabriela Nis, directora del hospital de esta provincia, la segunda más poblada de Argentina.
El país, con 45 millones de habitantes ha superado los 4.4 millones de contagios y aunque el número de nuevos casos ha ido en disminución las últimas semanas, los fallecimientos alcanzan los 96,983 y se cuentan por casi medio millar cada día.
“Estamos transitando esta segunda ola con una disminución leve de los casos pero diariamente seguimos incorporando pacientes con un compromiso de moderado a severo”, explicó Nis a la AFP.
En los pasillos del hospital los enfermeros trajinan entre sondas y jeringas. Detrás de las puertas blancas de la unidad de terapia intensiva los pacientes críticos libran una lucha entre la vida y la muerte con cada respiración.
“Todo el equipo de salud se mantiene muy comprometido con la situación, pero las jornadas son desgastantes y las circunstancias que se viven son difíciles”, admite la médica.
La vacunación se ha acelerado en las últimas semanas. Más de 18 millones de personas han recibido una aplicación y otras 4.5 millones el esquema completo de dosis contra la Covid-19.
Aunque rigen restricciones a la circulación de personas y medidas de distanciamiento y prevención, el ritmo en la calle contrasta con el frenesí puertas adentro del hospital.
“El día a día en el hospital es complejo e intenso”, cuenta la directora. “La cantidad de pacientes en unidades críticas no tiene parangón previo, nunca tuvimos tantos internados en terapia intensiva sometidos a ventilación mecánica”, señala.
Mientras algunas jurisdicciones, como la ciudad de Buenos Aires ha reabierto bares, cines y teatros, los médicos siguen trabajando al límite.
“A la sociedad le decimos que se siga cuidando, esto no ha terminado”, advierte la médica.

