Las autoridades alemanas intentaban aclarar este martes 25 de febrero qué motivó al hombre que atropelló a decenas de personas que celebraban el Lunes de Carnaval en una pequeña ciudad, un ataque que dejó más de 50 heridos en un país aún conmocionado por dos atentados de la pasada semana.
Un cosa parece segura este martes: el conductor alemán, de 29 años, no estaba borracho, según la fiscalía de Fráncfort, que lanzó una investigación por “tentativa de asesinato”.
No descartó en cambio que el individuo, originario de Volkmarsen, ciudad de 7 mil habitantes de la región de Hesse donde se produjeron los hechos, haya podido actuar bajo influencia de drogas.
“Lo ví arrancar [en su vehículo], parecía drogado, y dijo –pronto saldré en los periódicos–”, relató un vecino del hombre a la televisión RTL.
Las autoridades no podían determinar este martes con certeza si el individuo actuó de forma intencional o no, con su Mercedes de color gris metalizado.
La fiscalía anunció haber detenido este martes a una segunda persona, que grabó los hechos, sin precisar si estaba o no relacionada con el conductor.
“Hay 18 niños entre las víctimas. Un total de 35 personas se encuentran en el hospital y otras 17 fueron tratadas en ambulatorios y pudieron regresar a sus casas”, dijo la policía de la región de Hesse (centro), en su cuenta en Twitter. Agregó que varios heridos están en estado grave.
Testigos interrogados por el diario Frankfurter Rundschau tuvieron la impresión de que el sospechoso tenía como objetivo especial los niños, tras haber embestido a toda velocidad contra la muchedumbre, a lo largo de una treintena de metros.
“Había unas quince personas yaciendo en el suelo, incluidos numerosos niños pequeños”, indicó el periodista local Elmar Schulten al diario popular Bild Zeitung.