Azerbaiyán y los separatistas armenios de Nagorno Karabaj dijeron el martes haberse infligido mutuamente grandes pérdidas, en el tercer día de los mortíferos combates en este enclave, a pesar de los esfuerzos internacionales por detenerlos.
Varios líderes extranjeros, entre ellos la canciller alemana Angela Merkel, han pedido un alto el fuego inmediato, y el Consejo de Seguridad de la ONU se reúne de urgencia el martes por la noche para tratar de evitar una guerra abierta entre Armenia y Azerbaiyán, que podría desestabilizar la región e implicar a Rusia y Turquía, las potencias regionales.
Ambos bandos afirman haber infligido grandes pérdidas al enemigo, lo que subraya la magnitud de los combates, que oficialmente se cobró casi cien vidas.
El ministro de Defensa de Armenia dijo el martes que los separatistas habían destruido 49 drones, cuatro helicópteros, 80 tanques, un avión militar y 82 vehículos militares azerbaiyanos desde el domingo, y aseguró que habían infligido “muchas bajas”.
Las autoridades de Nagorno Karabaj dicen que han recuperado las posiciones perdidas el día anterior, lo que Azerbaiyán niega, afirmando que hicieron nuevos progresos y destruyeron “una columna motorizada armenia y una unidad de artillería”.
Por su parte, el ministerio de Defensa de Azerbaiyán aseguró que los “feroces combates” continuaron hasta el martes por la mañana y que sus fuerzas habían “destruido cuatro tanques enemigos, un vehículo blindado y matado a diez soldados”.
Desde el domingo, las fuerzas del enclave separatista de Nagorno Karabaj –apoyado política, militar y económicamente por Armenia– y las de Azerbaiyán se enfrentaron en los combates más mortíferos desde 2016.
El número oficial de muertos en los combates hasta el martes fue de 98, incluidos 14 civiles (diez de Azerbaiyán y cuatro del lado armenio). Pero ambos bandos afirman haber matado a cientos de soldados enemigos.
