Barcos con contenedores siguen esperando en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, que se les asignen nuevas rutas para sus mercancías después del cierre del estrecho de Ormuz, crucial para el comercio energético global, ante la escalada del conflicto en Oriente Próximo.
Por el estrecho de Ormuz, entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, transita alrededor del 20 % del petróleo y una parte relevante del gas natural licuado (GNL) que se comercia por mar, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) y la ONU.
El tránsito en esta región del mundo se complicó luego de la ofensiva militar que realizan de forma conjunta Estados Unidos e Israel contra Irán. Las acciones bélicas empezaron el pasado sábado 28 de febrero y por ahora no hay señales de que disminuyan.
El ataque causó la muerte del líder iraní Alí Jameneí y de varios miembros de su familia.
El gobierno iraní ha respondido con ataques a objetivos de aliados de Estados Unidos e Israel, entre ellos, Dubái.

