El presidente Joe Biden nominó este viernes 25 de febrero a la jueza Ketanji Brown Jackson como primera magistrada afroamericana para integrar la Corte Suprema de Estados Unidos, pero todavía tiene que salvar un obstáculo: la confirmación del Senado.
La jueza, de 51 años, con “cualificaciones extraordinarias”, según Biden, tomó la palabra, bajo la mirada de otra mujer que encarna el sueño americano para las minorías: la vicepresidenta Kamala Harris, de padre jamaicano y madre india.
“Solo espero que mi vida, mi carrera, mi amor por el país y la Constitución, y mi compromiso con el estado de derecho y los principios sagrados sobre los que se construyó esta nación sean una inspiración para las futuras generaciones de estadounidenses”, dijo Jackson.
Dada la fuerte polarización política en Estados Unidos es muy probable que la audiencia de confirmación de Jackson en el Senado sea tormentosa. De hecho algunos congresistas ya han reaccionado negativamente.
“La jueza Jackson era la opción preferida de los oscuros intereses financieros de la extrema izquierda”, criticó el líder de la bancada republicana en el Senado, Mitch McConnell.
“Es una de las mentes jurídicas más brillantes de nuestra nación y será una jueza excepcional”, aseguró Biden en la Casa Blanca insistiendo en que era un momento “histórico”.
“Ya es una fuente de inspiración para las mujeres afroamericanas, como mis hijas, permitiéndoles apuntar más alto”, aplaudió el expresidente Barack Obama.

