El escándalo de las múltiples fiestas ilegales celebradas en Downing Street durante los confinamientos volvió a caer este martes 12 de abril sobre el primer ministro británico, Boris Johnson, al saberse que él y sus allegados serán multados por estas infracciones.
El controvertido líder conservador, de 57 años, vio su puesto peligrar durante semanas por el bautizado como “partygate”, que llevó a un grupo de diputados de su Partido Conservador a contemplar una moción de censura interna.
Sin embargo, desde la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero el foco de atención había cambiado, aliviando la presión política sobre Johnson.
Pero el martes la policía londinense anunció haber enviado más de 50 notificaciones de multas en el marco de esta investigación.
Y poco después se supo que Johnson, quien había defendido ante la Cámara de los Comunes que no se infringió ninguna regla, estará entre los sancionados.
También lo estarán su esposa Carrie y el ministro de Finanzas, Rishi Sunak, hasta hace poco considerado favorito para sucederle en el poder pero recientemente sumido en su propio escándalo debido al ventajoso estatus fiscal de su multimillonaria esposa india.
El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, pidió inmediatamente la dimisión del número uno y número dos del ejecutivo: “Boris Johnson y Rishi Sunak infringieron la ley y mintieron repetidamente a los ciudadanos británicos. Ambos deben dimitir. Los conservadores son totalmente incapaces de gobernar”, tuiteó.
Scotland Yard lleva meses investigando denuncias de que Johnson y miembros de su equipo organizaron y asistieron a una docena de fiestas durante los confinamientos de 2020 y 2021 contra el covid-19, cuando el ejecutivo impedía a los británicos ver a sus seres queridos, que algunos no pudieron ni despedir cuando fallecieron.

