El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció este miércoles 8 de diciembre nuevas restricciones contra la variante Ómicron del coronavirus, al tiempo que intentaba capear la indignación general por una fiesta de Navidad supuestamente celebrada en Downing Street cuando estaba prohibido por la Covid-19.
El viernes las mascarillas volverán a ser obligatorias en todos los lugares interiores. El lunes se volverá al teletrabajo. También se impondrán pasaportes sanitarios para acceder a lugares como los clubes nocturnos.
Con 568 casos identificados en el país, y una cifra real “seguramente mucho mayor”, “cada vez está más claro que el Ómicron se propaga mucho más rápido” que variantes anteriores, explicó Johnson, en una rueda de prensa donde tuvo que defender la credibilidad de su gobierno, acusado de haber violado las reglas anticovid las pasadas navidades.
La polémica no deja de crecer desde hace más de una semana y puso al primer ministro en aprietos: un sondeo de SavantaComRes mostró que 54% de encuestados consideraban que debía dimitir.
Intentado calmar los ánimos, el líder conservador anunció en la Cámara de los Comunes haber “pedido al secretario del gabinete que investigue” si miembros de su plantilla se saltaron las normas.
De ser así “habrá consecuencias”, prometió, afirmando “entender y compartir la ira de todo el país”, asegurando estar “furioso” por un vídeo filtrado a la prensa en que su exportavoz, Allegra Stratton, y otros colaboradores bromea sobre la supuesta fiesta ilegal, una “ofensa” por la que Johnson pidió disculpas “sin reservas”.
Stratton, una reputada experiodista de 41 años que en octubre de 2020 fue elegida para convertirse en la cara de la comunicación gubernamental, dirigiendo diariamente ruedas de prensa televisadas al estilo de la Casa Blanca.

