La búsqueda de desaparecidos tras los mortales deslizamientos en la ciudad brasileña de Petrópolis se prolongaba este viernes 18 de febrero, que continuaba en alerta por lluvias tres días después de un temporal histórico que dejó al menos 122 fallecidos.
Las autoridades de la antigua ciudad imperial, donde las sirenas volvieron a sonar por la tarde por riesgo de fuertes precipitaciones, seguían trabajando a destajo para localizar víctimas entre los escombros y despejar las calles de asfalto que quedaron completamente cubiertas por el barro.
“Vimos una intensa destrucción, una imagen casi de guerra”, dijo el presidente Jair Bolsonaro al visitar brevemente la zona devastada por la mañana junto a varios ministros, al regreso de su viaje a Rusia y Hungría.
El presidente se defendió de las críticas que suscitó la tragedia, ocurrida por unas lluvias torrenciales en una zona montañosa de construcciones precarias.
“No podemos prever todo lo que va a acontecer en 8.5 millones de km2 (la superficie de Brasil). La población lleva razón a la hora de criticar, pero esto es una región accidentada, no es la primera vez que ocurre una tragedia aquí. Vamos a poner de nuestra parte”, agregó.
Junto con la Alcaldía, grupos de voluntarios articulaban campañas de donaciones para aquellos que sobrevivieron a la tragedia pero lo perdieron todo.
Después de auxiliar a quienes habían quedado atrapados en los escombros, “vimos que las personas precisaban otro tipo de ayuda”, cuenta a la AFP Daniel Vasconcellos, un joven abogado que, en medio de una avalancha de donaciones, está empeñado en hacer llegar a los vecinos los artículos que realmente necesitan, como ropa interior, agua potable y mamaderas.

