Una carta oficial de Estados Unidos en la que se informa que las tropas estadounidenses comenzarán a retirarse de Irak es un “borrador” que no estaba previsto que fuera enviado en este momento, dijo este lunes el jefe del Estado Mayor, el general Mark Milley.
“Fue un proyecto (de carta) sin firmar”, enviado a algunos líderes militares iraquíes porque los movimientos de tropas estadounidenses en Irak han aumentado en los últimos días, dijo Milley a periodistas.
Pero “nunca debería haber sido enviado”, agregó. “Fue un error cometido de buena fe”.
Bagdad había anunciado antes que el ejército estadounidense había informado que se estaba preparando para retirarse en una carta firmada por el general William H. Seely, comandante de las operaciones militares estadounidenses en Irak, cuya copia había sido consultada por AFP.
En este borrador, el general Seely explicó al comando militar iraquí que Washington estaba “reposicionando” las fuerzas de la coalición anti-yihadista con el objetivo de “retirarse de Irak de manera segura y efectiva”.
Este párrafo está “mal redactado”, agregó el general Milley. Esto “implica una retirada. Esto no es lo que está sucediendo”.
Según el jefe del Pentágono, Mark Esper, Estados Unidos está desplegando nuevamente sus tropas en Irak, pero no abandona el país.
“No se ha tomado una decisión de abandonar Irak. Punto”, dijo Esper.
Estados Unidos tenía 5 mil 200 soldados en Irak hasta la llegada la semana pasada de varios cientos más para proteger la embajada en la Zona Verde, un distrito ultra seguro de Bagdad, atacado el martes por miles de personas pro-Irán.
Estados Unidos anunció el lunes “por error” que estaba preparando su retirada de Irak, después de que el Parlamento iraquí reclamara la expulsión de fuerzas extranjeras en respuesta al asesinato, en Bagdad, del general iraní Qasem Soleimani, al que millones de iraníes despidieron este lunes en Teherán.
El comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak mandó entregar -en mano, según un responsable militar estadounidense en Bagdad- una carta al número dos del ejército iraquí, en la que explicaba que respetaba "la decisión soberana [del Parlamento iraquí] que ordena [su] partida".
Pero el jefe del Estado Mayor en Washington anunció poco después que se trataba de un error y que la carta era en realidad un “borrador”. Previamente, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, había negado que las tropas estadounidenses fueran a retirarse de Irak, explicando que “no hay ninguna decisión de abandonar Irak ... No se ha tomado una decisión de abandonar Irak. Punto”.

