El Papa Francisco pidió el sábado una "sana descentralización" del poder en la Iglesia Católica, incluyendo cambios en el papado y un reforzamiento en la toma de decisiones de los obispos locales.
Francisco hizo las declaraciones en una ceremonia para conmemorar el 50 aniversario de la fundación del Sínodo de Obispos, un encuentro mundial que ocasionalmente asesora al papa en una serie de aspectos.
A través de los años, muchos obispos han reclamado que el sínodo, que se reúne en el Vaticano cada cierto tiempo, se ha convertido en un organismo débil e ineficaz.
El pontífice argentino dijo que el tipo de episcopalidad- la gobernación papal de la iglesia en colaboración con los obispos- concebido por la reforma del Concilio Vaticano Segundo 1962-1965 todavía no ha sido alcanzado.
Las conferencias nacionales y regionales de los obispos deberían tener mayor autoridad para tomar decisiones que afecten a los fieles en lugar de siempre mirar hacia Roma para tomar una decisión centralizada que tenga que ajustarse a todos, dijo.
"En ese sentido, siento la necesidad de avanzar con una sanadescentralización", dijo.Francisco dijo además que es "necesario y urgente pensar enuna conversión del papado", una posibilidad que fue planteadapor primera vez por el Papa Juan Pablo II en 1995.
El actual sínodo de obispos ha estado discutiendo cómo laiglesia puede servir mejor a las familias y atender a loscatólicos en dificultad, como los homosexuales y las personasdivorciadas que se han vuelto a casar fuera de la iglesia.
