El gigante italiano de la confitería Ferrero reconoció este viernes 8 de abril “fallos internos” y pidió disculpas después de que las autoridades belgas anunciaran el cierre de su fábrica de chocolate Kinder en Bélgica, debido a casos de salmonela en Francia y el Reino Unido.
“Ferrero reconoce que hubo fallos internos, lo que provocó retrasos en la recuperación y el intercambio de información a tiempo. Esto afectó la rapidez y eficacia de las investigaciones”, reconoció el grupo en un comunicado.
“La planta de Arlon representa aproximadamente 7% del volumen total de productos Kinder fabricados en todo el mundo a lo largo de un año”, destacó el fabricante en el texto.
Poco antes, la Agencia de Seguridad Alimentaria Belga (Afsca, por sus siglas en inglés) había anunciado el viernes que retiró la autorización de producción a la fábrica que chocolates Kinder en Arlon, que fue el origen de un brote de salmonela, señalando que Ferrero, dueño de la marca, entregó “información incompleta”.
“Desde hace varias semanas, se identificaron más de un centenar de casos de salmonelosis en Europa”, indicó la Afsca en un comunicado, agregando que desde finales de marzo se confirmó un “vínculo” entre estas intoxicaciones y la fábrica Ferrero de Arlon en Bélgica.
La autoridad sanitaria, que ordenó el retiro de los productos de la gama Kinder provenientes de esta planta, subrayó que “seguirá de cerca las etapas emprendidas por Ferrero y no autorizará la reapertura de la fábrica hasta que no haya podido concluir que el establecimiento cumple con todas las normas y requisitos de seguridad alimentaria”.
La investigación en Ferrero continúa, precisó, instando a los consumidores a no adquirir ninguno de los productos en cuestión.

