Colombia comenzó este sábado una nueva etapa política bajo la Presidencia de Abelardo de la Espriella, pero las primeras horas del nuevo Gobierno estuvieron lejos de ser tranquilas.
Un policía murió en un ataque con explosivos lanzados desde drones, se reportaron otros atentados en distintos puntos del país, Estados Unidos anunció un paquete de seguridad de $1,000 millones y el nuevo mandatario puso sobre la mesa un drástico cambio en la política de seguridad y lucha contra el narcotráfico.
La jornada de posesión, celebrada el viernes en Cali, también rompió con varios de los protocolos tradicionales de la investidura presidencial colombiana y estuvo marcada por un fuerte componente religioso, mientras De la Espriella trasladó su primer discurso como presidente a un escenario militar.

Estas son algunas de las primeras señales del nuevo Gobierno colombiano:
1. Un policía muerto y nuevos ataques con explosivos
El subintendente Argemiro Rodelo Canchila murió tras resultar gravemente herido en un ataque con explosivos lanzados desde drones contra la subestación de Policía San Roque, en el departamento del Cesar.
Rodelo Canchila llevaba al menos 18 años en la Policía Nacional. La institución destacó su trayectoria, compromiso y vocación de servicio.
El presidente De la Espriella condenó el ataque y aseguró que los responsables serán encontrados y enfrentarán “todo el peso de la ley”.
El hecho adquirió especial relevancia porque ocurrió apenas un día después de la investidura presidencial y en momentos en que el nuevo mandatario había prometido endurecer la respuesta del Estado contra los grupos armados y el narcotráfico.

Pero el ataque de San Roque no fue el único.
En Antioquia, el gobernador Andrés Julián Rendón denunció otro ataque con drones contra la estación de Policía de Porce III, en Guadalupe. El atentado no dejó heridos y fue atribuido por el gobernador al Frente 36 de las disidencias de las antiguas FARC, bajo el mando de alias ‘Calarcá’.
Rendón calificó el hecho como una “provocación al nuevo Gobierno”.
En el Cauca, además, un peaje en construcción sobre la Vía Panamericana, entre Popayán y Cali, fue destruido durante la madrugada mediante una explosión. El hecho provocó restricciones en el tránsito por uno de los principales corredores viales del suroccidente colombiano.
Los ataques colocan la seguridad en el centro de las primeras horas de la administración De la Espriella, precisamente el área en la que el nuevo presidente prometió imprimir el cambio más radical.

2. Estados Unidos anuncia $1.000 millones para Colombia
En paralelo con el inicio del nuevo Gobierno, Estados Unidos anunció un paquete de apoyo de$1.000 millones para Colombia, presentado como un componente de seguridad y como una señal de fortalecimiento de la alianza entre Washington y Bogotá.
El anuncio constituye una de las primeras señales concretas de la nueva relación entre ambos países y coincide con la apuesta de De la Espriella por estrechar los vínculos con Estados Unidos.
El paquete también adquiere especial importancia por el giro que el nuevo mandatario ha planteado en materia de lucha contra el narcotráfico, seguridad y grupos armados ilegales.
3. Un gabinete de 18 ministros
De la Espriella llegó a la Presidencia con su gabinete completo. Los 18 ministros fueron definidos antes de la posesión, después de un proceso que, según el nuevo Gobierno, buscó incorporar perfiles técnicos y personas alejadas de la política tradicional.
Entre los principales integrantes del equipo están Rodrigo Lara Restrepo, en Interior; Miguel Gómez Martínez, en Hacienda; Iván Cancino, en Justicia; el mayor general retirado Jorge Eduardo Mora, en Defensa; Omar Bula Escobar, en Relaciones Exteriores; e Indalecio Dangond, en Agricultura.
El gabinete también incluye a María Nohemí Arboleda, Mauricio Gómez Amín, Elsa Noguera, Viviane Morales, Fabio Arjona, Jaime Andrés Beltrán, Juliana Gutiérrez Zuluaga, Alexandra Falla Zerrate, Paola Holguín, Natalia López Fuentes, Ana María Vesga y Claudia Benavides Salazar.
La composición del equipo ha generado debate porque, aunque De la Espriella prometió gobernar con “los nunca”, una parte importante de sus ministros tiene experiencia política, vínculos con sectores tradicionales o trayectoria en instituciones del Estado.

4. “Se acabó el tiempo del diálogo”
En su primer discurso como presidente, pronunciado ante integrantes de las Fuerzas Militares en el Cantón Militar Pichincha, De la Espriella dejó clara la que será una de las principales diferencias de su Gobierno frente a la política de “paz total” de Gustavo Petro.
“Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad”, afirmó.
El mandatario sostuvo que la opción del diálogo con grupos armados ilegales está “completamente agotada” y advirtió a las organizaciones criminales que tendrán dos caminos: someterse al Estado o enfrentar la fuerza de la Fuerza Pública.
También anunció el regreso de las fumigaciones contra los cultivos ilícitos y defendió el uso de herbicidas bajo el argumento de que no afectarán la salud humana ni el medio ambiente.
Su programa contempla además la construcción de megacárceles para los delincuentes considerados de mayor peligrosidad. La política de seguridad había sido uno de los principales ejes de su campaña.
5. Austeridad, inversión y recursos naturales
En materia económica, el nuevo presidente prometió un Gobierno basado en la austeridad, la atracción de inversión y el aprovechamiento de los recursos naturales.
“Invertir en Colombia volverá a ser una decisión segura y rentable”, aseguró ante empresarios y representantes del sector productivo.
La apuesta económica forma parte de la denominada “Patria Milagro”, nombre con el que De la Espriella bautizó su proyecto de Gobierno.
Entre sus propuestas también figura una reducción significativa del tamaño del Estado, mayor apertura a la inversión privada y un cambio en las políticas de explotación de recursos naturales.

6. Una posesión fuera del protocolo
La ceremonia de investidura también marcó distancia con la tradición.
Por decisión del nuevo mandatario, la posesión no se realizó en el Capitolio Nacional de Bogotá, sino en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, en Cali, con el argumento de descentralizar el Gobierno.
El acto se prolongó durante unas cuatro horas y media y tuvo elementos más cercanos a un gran espectáculo que a una ceremonia presidencial tradicional. Los invitados especiales, entre ellos el rey Felipe VI de España y presidentes latinoamericanos, ingresaron por una alfombra roja.
Después de recibir la banda presidencial, De la Espriella se retiró del recinto para dirigirse al Cantón Militar Pichincha, donde pronunció su primer discurso presidencial ante las Fuerzas Militares.

7. Una investidura con un fuerte componente religioso
Uno de los aspectos más llamativos de la ceremonia fue el espacio denominado “invocación y alabanza”, que incluyó la participación de representantes de distintas confesiones religiosas.
Con las luces del recinto apagadas, la cantante Maía interpretó Hallelujah, de Leonard Cohen, mientras un reflector iluminaba una imagen de la Virgen de Fátima.
Posteriormente intervino el rabino David Michaan, quien realizó una oración por el nuevo mandatario y concluyó con un “Viva Colombia y viva Israel”.
También participaron el pastor evangélico Eduardo Cañas Estrada y el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor Francisco Múnera.
La presencia de estos actos religiosos llamó especialmente la atención debido a que Colombia se define constitucionalmente como un Estado laico.
Mientras continuaban las intervenciones religiosas, De la Espriella ya se encontraba en el escenario militar donde pronunciaba su primer discurso como jefe de Estado.
8. “Colombia se salvó” y comienza la “Patria Milagro”
Antes de la ceremonia, el nuevo presidente resumió su llegada al poder con una frase que anticipó el tono de su administración:
“Hoy es un gran día para la democracia, Colombia se salvó y vamos a construir entre todos la ‘Patria Milagro’”.
La frase sintetiza el relato político con el que llegó a la Presidencia: la promesa de romper con buena parte de las políticas de su antecesor y recuperar el orden, la seguridad y la confianza de los inversionistas.
9. Una oposición que también salió a las calles
Mientras se desarrollaban los actos oficiales, a unos seis kilómetros de la Arena USC, centenares de opositores se concentraron en Puerto Resistencia, uno de los símbolos de las protestas sociales de 2021 en Cali.
La manifestación transcurrió de manera pacífica.
El contraste fue significativo: mientras el nuevo Gobierno inauguraba su administración con un mensaje de autoridad, seguridad y respaldo militar, sectores de la oposición buscaban mantener visible su rechazo al nuevo rumbo político del país.
10. Un comienzo marcado por la seguridad
El nuevo Gobierno colombiano apenas comienza, pero sus primeras horas ya dibujan algunas de sus principales prioridades: seguridad, lucha frontal contra el narcotráfico, fortalecimiento de la relación con Estados Unidos, austeridad económica, atracción de inversión y una mayor presencia de las Fuerzas Militares en la estrategia de recuperación del orden público.
Sin embargo, el ataque que dejó muerto al subintendente Argemiro Rodelo Canchila y los demás hechos con explosivos registrados en distintas regiones plantean desde el primer día uno de los mayores desafíos para el nuevo presidente: demostrar que la política de mano dura anunciada durante la campaña puede traducirse en resultados concretos frente a los grupos armados que siguen teniendo capacidad de ataque en varias zonas del país.
Con información de EFE


