Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar

Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar
Mujeres iraníes marchan con un cartel que representa al presidente estadounidense Donald Trump con las manos ensangrentadas en Teherán, febrero de 2026. / AFP via Getty Images

Julia Braun - BBC News Brasil en Londres

“Nos une una estrecha amistad”.

Así definió el entonces presidente estadounidense Jimmy Carter la relación de su administración con Irán durante una visita a Teherán en 1977.

En aquel momento ese país de Medio Oriente era una monarquía, liderada por el sha Reza Pahlavi.

En el mismo discurso, pronunciado durante su visita de Estado, Carter describió a Irán como una “isla de estabilidad en una de las zonas más conflictivas del mundo” y afirmó que en ese momento no había ningún otro líder por el que sintiera tan “profunda gratitud y amistad personal” como Pahlavi.

El monarca iraní, a su vez, se refirió al país norteamericano como “la gran nación estadounidense” y ensalzó los “principios morales” de su gobierno.

Un intercambio de elogios similar sería inimaginable en 2026.

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han alcanzado uno de sus puntos más altos en décadas tras un ataque conjunto estadounidense e israelí la mañana del sábado 28 de febrero contra varias ciudades iraníes.

Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar
mapa / BBC

Tras comenzar los bombardeos, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) declararon que Irán lanzó ataques de represalia contra territorio israelí.

Las instalaciones de la Armada estadounidense en Baréin también fueron blanco de un “ataque con misiles”, según el gobierno local, y se reportaron explosiones en Doha, Qatar.

En las semanas previas al ataque, la Casa Blanca había ordenado lo que los analistas consideran el mayor despliegue militar estadounidense en Medio Oriente desde la guerra de Irak en 2003.

Los objetivos de Trump en Irán aún no están del todo claros. En un video publicado en redes sociales, el republicano afirmó que Estados Unidos destruiría la industria de misiles iraní y aniquilaría su fuerza naval.

El líder estadounidense también instó a los iraníes a aprovechar la oportunidad para derrocar el régimen clerical del país: “Cuando terminemos, tomen el poder. Será suyo. Esta será probablemente la única oportunidad que tendrán durante generaciones”, sentenció.

Pero ¿cómo pasaron Estados Unidos e Irán de mantener una “estrecha amistad” con intercambios de elogios entre jefes de estado a protagonizar una confrontación militar de esta magnitud?

El golpe de Estado de 1953

Hasta finales de la década de 1970, Irán estuvo gobernado por una monarquía. El último rey fue el sha Reza Pahlavi, que asumió el poder en 1941, sucediendo a su padre.

Su reinado estuvo marcado por una campaña de modernización. Entre las reformas económicas y sociales que impulsó hubo un proyecto de reforma agraria, inversiones en educación y privatizaciones.

Las mujeres obtuvieron el derecho al voto en la década de 1960 y gozaron de derechos relativamente iguales a los de los hombres, mientras Teherán se popularizó como una ciudad con una vibrante vida nocturna.

Otro sello distintivo de este período es el proceso de occidentalización y la estrecha relación con Estados Unidos.

En 1953, las agencias de inteligencia de Estados Unidos y Reino Unido orquestaron un golpe de Estado que derrocó al primer gobernante elegido democráticamente de Irán: el primer ministro Mohammad Mossadeq, un ferviente nacionalista que competía por el control del país con el sha.

La Operación Áyax, nombre dado a la intervención extranjera que facilitó el golpe, fue orquestada por la CIA (la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) y reforzó a la monarquía en el país.

A la consolidación en el poder del sha siguieron 26 años de abierta amistad entre Estados Unidos e Irán. La visita de Carter a Teherán fue uno de los sellos distintivos de esta cercanía.

Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar
Jimmy Carter y el sha Reza Pahlavi brindan después de una cena formal en el Palacio Niavaran en Teherán. / Getty Images

Pero el golpe, respaldado por países extranjeros, también dio inicio a un período de represión política interna en el que el sha recibió críticas por su estilo autocrático, la falta de democracia y la censura.

La era Pahlavi también es recordada por muchos como una época marcada por la desigualdad social y la corrupción.

El clero musulmán chiíta comenzó a acusar al sha de ir en contra de los valores islámicos, mientras grupos de izquierda, influenciados por la extinta Unión Soviética, exigieron más igualdad en el país.

Según declaró a BBC Mundo Arshin Adib-Moghaddam, profesor de Pensamiento Global y Filosofía Comparada en la Universidad SOAS de Londres, la intervención extranjera es uno de los pilares de las hostilidades que persisten hasta el día de hoy entre iraníes y estadounidenses.

El apoyo de Washington a un gobierno considerado por muchos autoritario alimentó el sentimiento antiestadounidense que posteriormente desembocó en la Revolución Islámica de 1979, plantea el académico.

“Los historiadores han demostrado que los manuales de tortura utilizados por el brutal servicio secreto del monarca (shah Mohammad Reza Pahlavi) fueron escritos por la CIA y el Mossad (el servicio de inteligencia israelí)”, indica.

Y argumenta que, por esta razón, “Estados Unidos llegó a ser visto como cómplice de la supresión de libertades en la sociedad iraní, lo que explica el sentimiento antiestadounidense de los revolucionarios”.

La Revolución Islámica y la decadencia de la relación

Hasta mediados de 1978 pocos podían imaginar una revolución capaz de transformar profundamente Irán.

Pero en pocos meses las protestas involucraron a intelectuales de izquierda, nacionalistas, laicos e islamistas en lo que se conocería como la Revolución iraní de 1979.

Millones de personas salieron a las calles exigiendo cambios políticos, justicia social y el fin de la monarquía.

Fue en este contexto que Ruhollah Jomeini se consolidó como símbolo de la revolución y estableció una república islámica.

Jomeini era un ayatolá -término utilizado para designar a un prominente erudito chiíta- y se hizo famoso como un feroz crítico del sha Reza Pahlavi, por lo que fue encarcelado y pasó 15 años en el exilio antes de volver a Irán.

A su regreso a Irán en 1979, millones de personas llenaron las calles de Teherán para darle la bienvenida.

La emoción plasmada en las noticias de aquella época refleja fielmente cómo la revolución comenzó a abrazar las demandas de la población en términos religiosos, pese a contar con el apoyo de sectores muy diversos de la sociedad, según los expertos.

“Jomeini fue un líder carismático y populista, a imagen de lo que se ve en Latinoamérica, como la representación de un ‘gran padre’; sin duda, es visto como un gran padre”, evalúa Muna Omran, investigadora de la Universidad Federal Fluminense especializada en Medio Oriente.

Omran puntualiza que “su discurso unió tanto a clérigos chiítas como a nacionalistas, estudiantes y trabajadores, especialmente a aquellos con bajos ingresos”.

El sha y su familia abandonaron Irán incluso antes del regreso de Jomeini al país y, tras un referéndum celebrado el 1 de abril de 1979, se declaró la República Islámica de Irán.

Sin embargo, el aniversario de la revolución se celebra en Irán el 11 de febrero de cada año: en el calendario local, el día se llama 22 de Bahman y suele celebrarse con desfiles militares, discursos de las autoridades y convocatorias a grandes marchas populares.

Para Omran, lo ocurrido en 1979 fue algo más que una “revolución islámica”.

“Cuando se habla de una revolución islámica se dice que solo el clero derrocó al régimen, y eso no fue lo que ocurrió. La caída del régimen se produjo con el apoyo de los comunistas, el clero, los liberales y los intelectuales”.

Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar
El ejército de la República Islámica de Irán marcha por las calles en solidaridad con la población durante la revolución iraní. Llevan carteles con el rostro de Jomeini. / Keystone/Getty Images

Una parte importante del discurso de Jomeini, que se convirtió en lema de la revolución, fue el antioccidentalismo: acusó al sha de venderse a Estados Unidos, una nación a la que apodó el “Gran Satán”.

Así, cuando el ayatolá asumió el poder, la relación con los aliados occidentales se vio profundamente afectada.

Según Maziyar Ghiabi, profesor de la Universidad de Exeter, la revolución transformó no solo a Irán, sino al mundo entero.

“Fue con la revolución islámica que vimos cómo el islamismo y la política islamista asumieron un papel central en el antiimperialismo o a la hora exigir la transformación del Estado y promover el cambio”, afirma.

El deterioro de las relaciones con Estados Unidos alcanzó su punto álgido en noviembre de 1979, cuando un grupo de estudiantes que protestaban contra el trato a Irán irrumpió en la embajada estadounidense en Teherán y tomó como rehenes a decenas de estadounidenses durante más de un año.

Fue después de este episodio que se rompieron las relaciones entre ambos países y comenzó la larga historia de sanciones estadounidenses contra Irán.

Desde la revolución de 1979, el país también ha negado el derecho de Israel a existir.

El desarrollo del programa nuclear iraní con fines militares sólo ha profundizado la crisis: Estados Unidos y sus aliados europeos afirman que este programa tiene fines militares, algo que Irán siempre ha negado.

El papel de los ayatolás y el gobierno de Alí Jamenei

La Constitución iraní de 1979 creó un sistema en el que los poderes ejecutivo, parlamentario y judicial pasaron a estar supervisados por diversos organismos dominados por el clero.

A la cabeza tanto del Estado como de las instituciones de supervisión se encuentra el líder supremo.

Desde 1979 solo dos hombres han ocupado este cargo: Jomeini y el actual líder supremo, Alí Jamenei, quien asumió el cargo en 1989 tras la muerte del líder de la Revolución Islámica.

Jamenei -que también participó en la revolución junto a Jomeini- fue presidente entre 1981 y 1989 antes de convertirse en líder supremo.

Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar
El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en un discurso pronunciado en febrero de 2026. / Anadolu via Getty Images

Además de ser el jefe de Estado, el ayatolá tiene autoridad sobre las Fuerzas Armadas, incluyendo la policía nacional y la policía moral, una agencia conocida, entre otras cosas, por supervisar que las mujeres iraníes vistan según las normas islámicas del país.

Jamenei también controla la Guardia Revolucionaria, una especie de ejército paralelo creado para defender el sistema islámico.

El actual ayatolá ha mantenido durante tres décadas el control de un régimen que ha dejado muy poco espacio para cualquier tipo de oposición interna.

Aun así, el poder de los ayatolás no ha dejado de ser cuestionado a lo largo de los años.

Una de las mayores y más prolongadas oleadas de protestas contra el régimen tuvo lugar en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, una joven de 22 años que falleció bajo custodia policial tras ser detenida por presuntamente no llevar puesto de forma adecuada el velo islámico.

La represión de estas protestas, que exigían mayores libertades individuales y cambios en la estructura de poder de Irán, también fue dura.

Fuera de Irán también existe un movimiento de oposición al régimen de Jamenei.

Una de las figuras más conocidas y controvertidas es el heredero de la dinastía Pahlavi e hijo del sha depuesto en 1979, Reza Pahlavi, quien reside en Estados Unidos.

Pahlavi es un habitual crítico de Jamenei y se propone liderar él mismo el cambio de régimen en Irán.

El programa nuclear iraní

El riesgo nuclear está en el centro de las recientes acciones de Estados Unidos.

Teherán insiste en que su programa nuclear es exclusivamente de uso civil, pero Washington sospecha que el régimen está intentando enriquecer uranio a niveles suficientes como para producir armas nucleares.

En su declaración de este sábado por la mañana, Trump afirmó que Irán “ha intentado reconstruir su programa nuclear y continuar desarrollando misiles de largo alcance” tras ser blanco de ataques estadounidenses en junio del año pasado.

Según el presidente, las armas desarrolladas por Teherán ya amenazan a Europa y a las tropas de EE.UU. estacionadas en el extranjero y “pronto podrían llegar a territorio estadounidense”.

Irán es signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que permite el uso de esta tecnología para fines civiles como la medicina, la agricultura y la energía, pero prohíbe la fabricación de armas.

Sin embargo, una investigación del Organismo Internacional de Energía Atómica concluyó que Irán llevó a cabo “una serie de actividades relacionadas con el desarrollo de un dispositivo explosivo nuclear” desde finales de la década de 1980 hasta 2003.

En 2009, las agencias de inteligencia occidentales identificaron la instalación nuclear de Fordo. Este complejo fue blanco de los ataques estadounidenses de 2025, al igual que el mayor complejo de investigación nuclear de Irán en Isfahán y un centro en Natanz.

En ese momento, Trump declaró que las instalaciones habían sido “destruidas”, aunque una semana después el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, declaró que los ataques causaron daños graves pero no totales, sugiriendo que el enriquecimiento podría reanudarse en unos meses.

El organismo estima que cuando Israel lanzó los ataques aéreos el 13 de junio, Irán contaba con una reserva de 440 kilogramos de uranio enriquecido hasta un 60% de pureza, un pequeño paso técnico para alcanzar el 90% necesario para las armas nucleares.

Grossi declaró a la agencia Associated Press en octubre que esta cantidad, de enriquecerse aún más, sería suficiente para producir diez bombas atómicas.

Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar
Un cartel en Teherán muestra equipos de enriquecimiento de uranio y científicos iraníes muertos en ataques israelíes en junio de 2025. / Getty Images

En noviembre, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró a la revista The Economist que se había suspendido el enriquecimiento de uranio.

El mes pasado desató la polémica en otra entrevista, esta vez con Fox News: “Sí, destruyeron las instalaciones, las máquinas, pero la tecnología no se puede bombardear, y la determinación tampoco”.

Grossi declaró a Reuters en enero que logró inspeccionar 13 instalaciones nucleares en Irán que no habían sido bombardeadas, pero no las tres principales que sí lo habían sido.

Afirmó que habían transcurrido siete meses desde la última inspección de las reservas de uranio enriquecido de Irán.

Persisten las incertidumbres sobre cuestiones clave como la ubicación y el estado de las reservas, así como el estado de las instalaciones de enriquecimiento.

El papel de EE.UU. en el desarrollo nuclear iraní

Paradójicamente, Estados Unidos desempeñó un papel central en el inicio del programa nuclear iraní gracias a una iniciativa desarrollada durante el período de acercamiento entre ambos países en la década de 1950.

En 1957, Estados Unidos e Irán, entonces gobernado por el sha, firmaron un acuerdo de cooperación para el uso civil de la energía atómica que sentó las bases para la creación del programa nuclear iraní.

El acuerdo formaba parte de la iniciativa Átomos para la Paz, en virtud de la cual Estados Unidos ofrecía educación y tecnología a países en desarrollo para ayudarlos en el uso pacífico de la energía atómica.

Otros países como Sudáfrica, Israel, Turquía, Pakistán, Portugal, Grecia, España, Argentina y Brasil también formaban parte del programa.

Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar
El sha Mohamed Reza Pahlavi y el presidente estadounidense Richard Nixon, en 1969. / Getty Images

Según los analistas, Washington creía entonces que Teherán aportaría un nuevo beneficio a su equilibrio de poder en el contexto de la Guerra Fría.

Según documentos archivados de aquella época, Irán, país no alineado, se consideraba la base de una estrategia disuasoria contra la Unión Soviética, y la iniciativa Átomos para la Paz serviría para consolidar su lealtad a Occidente, según un análisis del investigador Jonah Glick-Unterman publicado en 2018 por el Wilson Center, un centro de estudios con sede en Washington.

En 1967, Estados Unidos proporcionó a Irán un reactor nuclear de investigación de 5 megavatios, así como cierta cantidad de uranio altamente enriquecido para su funcionamiento.

Tres años después, Irán ratificó el Tratado de No Proliferación Nuclear, comprometiéndose a no intentar obtener ni desarrollar armas nucleares.

Este objetivo, sin embargo, no había sido descartado por completo por el sha.

“Su idea en aquel momento era que si Irán era lo suficientemente fuerte y podía defender los intereses del país en la región no intentaría obtener armas atómicas. Pero me dijo que, si eso cambiaba, tendríamos que convertirnos en un Estado nuclear. Lo tenía en mente”, declaró Akbar Etemad, considerado el padre del programa nuclear iraní, en una entrevista con la BBC en 2013.

La influencia de Irán en Medio Oriente

Desde la revolución, Irán también ha buscado exportar su ideología y expandir su influencia más allá de sus fronteras, apoyando una red de grupos armados.

Con el tiempo, esta red ha llegado a incluir a Hamás en Gaza, Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen, así como a otros grupos en Irak y Siria conocidos colectivamente como el “Eje de la Resistencia”.

El eje se opone al poder de la coalición israelí-estadounidense en Medio Oriente y también está en el centro de la crisis que está teniendo lugar entre Irán y las potencias occidentales.

El Departamento de Estado de Estados Unidos acusa a Irán de ser el principal “Estado patrocinador del terrorismo” del mundo.

Según los expertos, el respaldo de Irán a estos grupos adopta diversas formas, de las cuales la primera es el apoyo financiero.

En 2020 Estados Unidos estimó que Irán destina US$700 millones anuales a Hezbolá, mientras otros US$100 millones anuales se asignan presuntamente a grupos palestinos, entre ellos Hamás.

El gobierno iraní niega estas acusaciones.

Además de las sanciones contra Irán, Estados Unidos también ha impuesto restricciones financieras a lo largo de los años a grupos en Líbano, Yemen, la Franja de Gaza, Siria e Irak, así como a personas presuntamente vinculadas a estas organizaciones.

Según declaró a la BBC Laura James, de Oxford Analytica, la política de Irán en Medio Oriente se relaciona con la necesidad de Teherán de protegerse.

“Irán no se percibe necesariamente como un actor agresivo, sino como profundamente vulnerable”, afirma.

En particular, la guerra entre Irán e Irak, cuando el país se volvió muy vulnerable a los misiles iraquíes y murieron numerosas personas, es clave para comprender la concepción iraní de su lugar en la región.

Por lo tanto, toda su política se basa en el objetivo de no permitir nunca más que el país se vea rodeado y aislado.

Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar
Partidarios de Hezbolá durante un discurso del secretario general de la organización, Naim Qassem, en septiembre de 2025. / Fadel Itani/NurPhoto via Getty Images

La crisis interna iraní

Sin embargo, la crisis actual entre Irán y Estados Unidos también conserva marcas de los conflictos internos que se han desatado en el país persa en los últimos años.

Tras las protestas de 2022, una nueva ola de manifestaciones se extendió por varias ciudades a principios de este año.

En esta ocasión las protestas comenzaron con quejas sobre la situación económica en el país, pero rápidamente se convirtieron en las mayores manifestaciones populares desde la revolución de 1979.

A finales de 2025 los comerciantes salieron a las calles de Teherán para expresar su indignación ante otra fuerte caída del valor de la moneda iraní, el rial, frente al dólar estadounidense en el mercado paralelo.

El rial alcanzó un mínimo histórico el año pasado y la inflación se disparó al 40%, lo que provocó exorbitantes aumentos de precios en productos básicos como el aceite para cocinar y la carne.

Las sanciones impuestas a Irán por su programa nuclear agravaron una economía ya debilitada por la mala gestión gubernamental y la corrupción.

Los estudiantes universitarios pronto se unieron a las protestas y las manifestaciones comenzaron a extenderse a otras ciudades, mientras se multiplicaron los llamados a un cambio político con multitudes que coreaban con frecuencia consignas contra Jamenei.

Las autoridades reprimieron violentamente las protestas, y se cortó el servicio de internet y telefonía en el país.

Cómo Estados Unidos e Irán pasaron de una ‘estrecha amistad’ a un enfrentamiento militar
Manifestantes iraníes en Teherán el 8 de enero de 2026. / Foto de Sohrab / Middle East Images / AFP via Getty Images

La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (Hrana), con sede en Estados Unidos, afirmó haber confirmado la muerte de al menos 7.015 personas durante esta ola de protestas, entre ellas 6.508 manifestantes, 226 niños y 214 individuos vinculados al gobierno.

Los datos más recientes se actualizaron el 15 de febrero.

Hrana también informó que estaba investigando otras 11.744 muertes reportadas.

Las autoridades iraníes declararon a finales del mes pasado que más de 3.100 personas habían muerto, pero aseguraron que la mayoría eran miembros de las fuerzas de seguridad o civiles atacados por “manifestantes violentos”.

Dada la situación económica y política, los analistas apuntan a una crisis sin precedentes desde la revolución.

“No creo que en las últimas décadas la República Islámica haya atravesado una situación tan difícil”, evalúa Maziyar Ghiabi, de la Universidad de Exeter, quien atribuye gran parte de la crisis a la falta de diálogo con la oposición interna y a la situación económica.

Puntualiza que “además, la situación es consecuencia de la guerra de junio con Israel, que, aunque se presentó como una guerra de resistencia, de oposición al imperialismo, causó daños masivos a las fuerzas armadas y también la muerte de importantes líderes del Ejército y la Guardia Revolucionaria”.

“Veo esta trayectoria como un callejón sin salida”, sentencia.

A mediados de enero, Donald Trump envió un mensaje a los iraníes que protestaban contra el régimen, anunciando que la ayuda estaba en camino.

Fue entonces cuando comenzó el lento, pero constante y amplio despliegue de fuerzas militares estadounidenses en la región.

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.

Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Papadimitriu culpa a sus padres y De Lima niega vínculos con testaferros en juicio Odebrecht. Leer más
  • La fiscalía pide condena para 16 y absolución para 5; también reclamará resarcimiento a 13 acusados en el caso Odebrecht. Leer más
  • MOP destinará $1.1 millones para limpiar 18 hectáreas con municiones en Nuevo Emperador. Leer más
  • Meduca relanza licitación por $273 millones para la compra de 531,250 laptops estudiantiles. Leer más
  • ‘Marines’ de Estados Unidos llegan a Panamá para entrenamiento con estamentos de seguridad de Panamá. Leer más
  • Fiscalía realiza allanamiento en unas oficinas en Albrook y se lleva documentos de Panama Ports. Leer más
  • Retiran mesas y sillas de restaurantes que ocupaban ilegalmente las plazas del Casco Antiguo. Leer más