Los cierres de carreteras en diferentes puntos de Costa Rica, entre ellos la frontera con Panamá, se mantienen a pesar que la administración del presidente Carlos Alvarado anunció la noche del domingo que no seguiría con la propuesta de negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
De acuerdo con reportes de prensa los grupos que lideran las protestas, solicitan que el Gobierno se comprometa por escrito a que no continuarán con este plan.
La decisión de cerrar las vías se está sintiendo en Panamá. Uno de los puntos cerrados es el sector fronterizo de Paso Canoas, lo que está afectando principalmente el comercio internacional; cerca de 400 camiones se encuentran varados en esa zona.
Los manifestantes bloquearon las calles de ese lugar desde el domingo por la noche, del lado costarricense.
Camiones volquete descargaron gran cantidad de tierra y piedras, para impedir el paso, tanto peatonal como vehicular, según se apreciaba en videos divulgados en redes sociales.
Hoy, en la mañana, aún se observaba una gran cantidad de piedras sobre las vías, además de barandales que impiden el paso por la zona.
Sobre esta situación el presidente de la República, Laurentino Cortizo, dijo este lunes 5 de octubre que un cierre de frontera siempre conlleva afectaciones. Sin embargo, dijo que, por el momento, la situación en el cordón fronterizo entre Panamá y Costa Rica “es manejable”.
La Nación de Costa Rica reportó que son cerca de 50 puntos los bloqueados, incluso la ruta 36, que conecta el sector tico de Limón con Sixaola en dirección al puente binacional con la provincia de Bocas del Toro, Panamá.
Nuevos impuestos en detrimento del recorte de gastos, fue uno de los puntos de las negociaciones entre el gobierno tico y el FMI que provocó las manifestaciones.
El Gobierno de Costa Rica trataba de pactar con el FMI un préstamo por unos mil 750 millones de dólares para hacer frente a una complicada situación fiscal, la cual empeoró con la pandemia de la Covid-19.

